18 de mayo de 2018
18.05.2018
RETIRO LO ESCRITO

La tele, Negrín y 700 compañeros

18.05.2018 | 01:26
La tele, Negrín y 700 compañeros

Yo recuerdo que las tres cuartas partes de los pibes ambiciosos de mi generación anhelaban, en brazos de una pasión sicalíptica, ser directores de la televisión autonómica. Los vocingleros y los muditos, los listos y los tontos, los guapos y los petudos. Como todos los deseos humanos tenía algo misterioso. Porque ser director de la tele canaria no era un pasaporte para la gloria, sino un ticket para retirar el coche del parque y salir corriendo, si es que antes no te habían pinchado las ruedas. Ahora todo el mundo, por supuesto, advierte que es un escándalo que ni siquiera los servicios informativos del canal autonómico sean de producción pública. Durante cerca de veinte años no escuché jamás un comentario al respecto ni a izquierda ni a derecha aunque, por supuesto, las acusaciones de parcialidad política, a menudo no injustificadas, llovían casi todos los días. Pero solo cuando el sistema interno de la televisión pública se rompió -cuando la ambición empresarial acabó con todo y una estúpida reforma legal intentó un compromiso imposible entre gestión privada y control parlamentario- se comenzó a hablar del modelo de gestión. Esta escandalosa melancolía estaba destinada a fracasar necesariamente. Ninguna empresa o pool empresarial está dispuesto a renunciar a la vía judicial si cree que así puede defender sus legítimos intereses. Más de 144 millones de euros no se abandonan con una sonrisa deportiva. No sé que pensaban los que pusieron en marcha este quilombo infernal a finales del siglo pasado. Lo cierto es que, paralelamente, y después de unos años programáticamente aceptables, la televisión autonómica incumplió casi escrupulosamente los mandatos fundacionales que le dotaban de sentido social y cultural. Tampoco recuerdo muchas críticas políticas sobre esto.

Santiago Negrín ha dimitido ayer como presidente del Consejo Rector de la RTVC: el lunes el juzgado de lo Contencioso Administrativo número 1 de Santa Cruz de Tenerife emitió un auto que establece que Negrín no es competente ni para aprobar los pliegos de condiciones del concurso público declarado desierto en marzo, ni para abrir el negociado abierto que ganó Videoreport ni para firmar su adjudicación. Un agregado sabroso: el juez también aceptó el desestimiento de Videoreport Canarias contra el proceso negociado sin publicidad. Porque el procedimiento negociado abierto era una indecencia indescriptible, salvo si lo ganas, por supuesto. Santiago Negrín, que había actuado en conformidad con otros informes jurídicos, ya había advertido que el procedimiento negociado se abría y se fallaría ad cautelam, es decir, sujetando su efectividad a lo que decidiera la autoridad judicial. Lo hizo así para evitar que la tele quedara en negro: no podía concederse una nueva prórroga. Yo creo, sinceramente, que Negrín estaba harto, cansado, al límite de su aguante. Su predecesor -que está procesado por los tribunales- no soportó ni la mitad de obscena mierda inclemente que han arrojado sobre él durante tres años dirigentes políticos, periodistas y mamporreros con dos objetivos interrelacionados: ganar el concurso y desgastar al Gobierno. Ustedes no pierden medio minuto en decidirse a destruir personal y profesionalmente a un hombre. Y con 700 compañeros colgando ahora de la nada y a punto de caer en el paro. No, no digo que sean ustedes los únicos responsables. Pero sin su miserable concurso no hubiera sido posible.

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