15 de abril de 2018
15.04.2018
OBSERVATORIO

Tecnología y sanidad

15.04.2018 | 03:38
Tecnología y sanidad

La tecnología ya forma parte de nuestra historia presente, de nuestro carnet de identidad sanitario. Gracias a ella podemos desfrutar, vivir más y con más espacio. Nuestros datos a un "click".

Por tiempo, la salud, ocupó un espacio predominante entre nosotros, mucho antes que la tecnología, ¿entonces? ,podíamos preguntar, ¿quién va primero?. No parece ser lo relevante aunque ir juntos significa: ir más lejos.

La tecnología, supone una actualización de lo que vemos, cuando se habla de tecnología aplicada a la imagen. ¡Qué imagen más bella aquella que nos explica nuestra anatomía y nuestros cambios!

Permite recoger imágenes de nuestras enfermedades sin necesidad de abrir el cuerpo, pudiendo tomar decisiones diagnóstico / terapéuticas.

La entrada / salida, del espacio vida, siempre está en relación con salud. Por ello y teniendo en cuenta la evolución y extensión actual de dicho periodo, la tecnología se ha convertido en un gran socio de la salud que junto a la educación consiguen un acceso más global con una mejor uso de la economía.

Existen continuas referencias a las gestiones, supuestamente incorrectas de nuestros representantes políticos. Tampoco los usuarios, tanto los especializados en sanidad como los clientes / enfermos, que somos todos, están de acuerdo en cómo se prestan los servicios. ¿Por qué?

No se debe criticar y exigir en salud cuando desconocemos lo que existe.

Si repasamos la historia por un periodo , "tan limitado", como cincuenta años, lo primero que puede llamarnos la atención, o debería al menos, es que somos más del doble en el planeta tierra.

En tan poco espacio de tiempo nos hemos duplicado en número, a lo que se suma la esperanza de vida de 60 a 80 para aquellos que han vivido, en directo, ese aumento de vecinos.

Considerando que los ciudadanos por debajo de 18 años vivirán por encima de los 100. ¿Realmente sabemos valorar lo que significa salud en términos de: gestión, formación, actualización, uso, responsabilidad??? Yo diría que estamos muy despistados.

Es aquí donde aparece lo que definimos como: Cuarto Espacio.

No es un espacio para adultos, es un espacio para los menores de 18 años que llegaran en bloque a un sistema de vida por descubrir. Hace falta una educación diferente.

Sin darnos cuenta la tecnología ha ido incorporándose a nuestra salud.

Podemos evidenciarlo en la cirugía al pasar de grandes heridas, incisiones, a la minimización de las mismas. Pequeñas entradas o empleo de orificios naturales para operar sin abrir. Todo ello se conoce como: Cirugía Mínimamente Invasiva.

Ya no podemos enseñar nuestras cicatrices y demostrar nuestro dolor. La tecnología también influye en nuestros sentimientos.

La extensión de la edad ha permitido la aparición de enfermedades y tratamientos impensables. ¿Alguien había calculado el gasto para enfermos, por encima de los 80 años?

En cada paso de esta evolución es, la tecnología, la que nos puede ayudar.

El proyecto: No Podemos Estudiar para Olvidar. Es un ejemplo tecnológico, de cómo se puede almacenar información para siempre en campos definidos y tener la oportunidad de un tiempo extra, sin olvidar lo aprendido y sin perdidas reiteradas de tiempo en la adquisición y recuerdo del mismo.

Esa misma tecnología nos trasporta información a cualquier lugar donde nos encontremos. En salud se puede llamar video conferencia clínica (VCC) o telemedicina. Esta última sirve para que cualquier médico, en cualquier lugar, no tenga temor a la marginación cultural ya que puede ejercer su profesión estando siempre conectado con un experto. Es decir no límites para la asistencia primaria.

La tecnología en salud nos hace doblemente buenos: nuestro conocimiento compartido y nuestro tiempo, extra, para estar al lado de nuestros enfermos.

La VCC sirve para acceder a consultas de especialistas sin invadir hospitales, usando pequeños consultorios o incluso desde la propia casa, teniendo acceso a una pregunta o un seguimiento clínico. Esto se llama: humanidad y economía.

Si hablamos, no solo de enfermedad, sino de bienestar social, me remito a cifrar el aislamiento del adulto, "en Inglaterra 9 millones de mayores viven en soledad", cita reciente en prensa; Esta situación puede, gracias a la tecnología, desaparecer y su atención básica de salud y aislamiento, mejorar.

La demótica tiene que formar parte ya de nuestro modo de vida.

Dichos ejemplos de tecnología en salud suponen también una fuente de beneficios, reducción del gasto económico, y con ello, mantener el capital

Humano en mejores condiciones.

Este ahorro permitirá nuevas inversiones en más tecnología con el objetivo continuo de seguir ayudando a la sociedad. Se trata de un círculo muy ilusionante.

De forma paralela, la no educación para cuidar nuestro cuerpo, ha provocado situaciones sociales: obesidad, ictus, pie diabético?que producen, un costo económico imparable al que se añade un daño afectivo de difícil reparación: mayores y con limitaciones físicas.

El ejercicio que deseamos hacer y no podemos por falta de servicios o limitación física, lo podemos utilizar gracias a la tecnología; a través: del e-sport. No es un método sedentario es un método para enriquecerte y tener más tiempo para compartir y pasear.

Nos hemos preguntado: ¿por qué tiene que ir varios familiares al hospital para llevar un enfermo? o ¿por qué la cafetería del hospital se llena? o ¿por qué no nos interesa saber el "curriculum" del profesional que nos atiende? o ¿por qué les decimos a nuestro jóvenes que hagan medicina sobre una nota de corte alta al finalizar el bachiller?

Son algunas de las preguntas que están sin respuesta, aunque estas puedan ser: Educar, ser responsables y un correcto uso de la tecnología.

Seamos realistas y analicemos la vida sobre datos verdaderos.

La jubilación se va a posponer. Se viven más años, por ello es difícil de entender que esta pueda ser más larga que el periodo laboral.

¿Quién pudo decir?: "sanidad pública y gratuita". El costo existe en cualquier ámbito de la vida por tanto lo de "gratuita" deberíamos reevaluarlo.

La sanidad es una, diferente es la gestión. La de gestión pública, la pagamos con nuestros impuestos; la de gestión privada es un pago de alternativa personal y la de beneficencia es un espacio pagado por todos para ayudar sanitariamente a los que carecen de recursos, como corresponde a una sociedad solidaria y global.

Soñemos con el futuro y no nos quejemos por ignorancia. Mirando al pasado, a lo hecho recientemente, podemos soñar con uno donde la tecnología nos hará mejores.

Estamos hablando de activar a una población que no puede olvidar su responsabilidad social ni confundir las ventajas de la tecnología.

Nadie, ni nada, puede ser invisible en salud.

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