14 de abril de 2018
14.04.2018
RESETEANDO

Zuckerberg y el paripé

14.04.2018 | 03:35
Zuckerberg y el paripé

La tradición de sentar a un magnate ante una comisión de control en Estados Unidos se mantiene en el tiempo; además, se les lee la cartilla de manera ácida para que tengan claro quién manda en el sistema de vida americano. Acaba de pasar por uno de estos sanedrines del Congreso de los EE UU Zuckerberg, el fundador de Facebook, por lo que estamos en condiciones de afirmar que es la primera vez que el imperio se interesa por la moralidad o ética de una economía que estruja la privacidad de un océano de usuarios. La aparente moraleja ha quedado patente: primero, o pones orden en la red social, o lo hace el poder ejecutivo a través de normas restrictivas. Y segundo, las personas que nutren la voracidad del monstruo, que ya conocían las filtraciones a Cambridge Analytica, pasan a ser más conscientes del problema al saber del propio Zuckerberg ve complejo embridar a su propio caballo de carreras. Tal como reconoció el archimillionario y confirman los expertos, flotamos ingenuamente (otros lo hacen de forma perversa) en las aguas de un capitalismo brutal, quebrantahuesos, cuyo éxito viene siendo rotundo ante la falta de leyes capaces de poner límite al negocio. Advierte el compareciente de rango ante los congresistas que Rusia es el gran enemigo, como ya ocurrió en la época de la caza de brujas y su obsesión por los comunistas. Ahora, reaparece interviniendo con noticias falsas en procesos políticos de relevancia, la elección de Trump sin ir más lejos. ¿Cómo atajarlo? La vigilancia extrema, la acumulación de datos, el conocimiento de las tendencias, las vidas ocultas, los contactos diplomáticos en la clandestinidad, los negocios con la nueva jerarquía rusa... Y los únicos capaces de llegar a tener un escenario perfecto de toda esta nata son, sin lugar a dudas, los mejores, Facebook. Imprescindibles pues para una pseudodemocracia que cocina buenos paripés.

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