14 de abril de 2018
14.04.2018
'Campeones'

El "pick and roll" de los valientes

13.04.2018 | 23:19

Javier Fesser merece todo el crédito del mundo. Pocos directores hay tan arriesgados, tan desinhibidos, tan radicalmente originales como el director de esa maravillosa rareza que es El milagro de P. Tinto, de la desgarradora Camino o de la espléndida Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, la adaptación definitiva de los tebeos de Francisco Ibáñez. Con Campeones, Fesser se la vuelve a jugar, en este caso con una historia en el filo de la corrección política y un reparto repleto de actores discapacitados y no profesionales. El resultado es un filme muy divertido, a ratos hilarante, y decididamente recomendable pese a algún desliz sensiblero que no empaña, para nada, el resultado final.

El punto de partida no es para nada original: un prometedor segundo entrenador de baloncesto (del Estudiantes, otro punto a favor para Fesser) pasa por una crisis personal que le lleva a agredir a su superior y, acto seguido, a sufrir un aparatoso accidente de tráfico. Como estaba ebrio, la juez que le obliga a cumplir tres meses de trabajos sociales para no pasar por prisión, destinándole a un centro de discapacitados que precisa de un entrenador. Dicho en otras palabras: Somos los mejores (Stephen Herek, 1992), pero con baloncesto en lugar de hockey y discapacitados en vez de niños.

Fesser logra desbordar el cliché gracias a su humor físico y a esa capacidad para desbordar la realidad e introducirla en los parámetros de un surrealismo mágico. No faltan los gags elaborados, los golpes (nunca mejor dicho) de comicidad, incluso esos primeros planos alucinados que son marca de la casa. Escenas como la del accidente o el primer entrenamiento del equipo son puro Fesser, y sirven de adecuado contrapeso a los momentos más sensibleros del filme, rayanos con la manipulación emocional en instantes como el relato de Román.

Pero quizá su mayor logro sea su capacidad para poner a jugar a su reparto. Con el siempre sólido Javier Gutiérrez de base, bien escoltado por la refrescante Athenea Mata, Fesser es capaz no sólo de dar bola a esos inesperados actores que componen el equipo: les hace brillar de manera ordenada y efectiva, como un equipo engrasado que se ordena a partir del "pick and roll". Bloqueo y continuación, una fórmula eficaz para romper defensas en la pista y, también, para armar una comedia valiente.

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