13 de abril de 2018
13.04.2018
RETIRO LO ESCRITO

Un paisaje devastado

13.04.2018 | 03:09
Un paisaje devastado

Una columna me manda a hacer Violante sobre la situación del concurso de la televisión autonómica: una amiga ajena a la política, a los medios de comunicación y al tan raro como enrarecido periodismo local me pide que se lo explique. Lo siento. De verdad que no puedo explicarlo porque, en resumen, se me antoja inexplicable. Es incomprensible cómo se ha llegado a esta situación aunque servidor -y algún que otro colega- se haya preocupado en exponer los antecedentes de vez en cuando, como quien bosteza educadamente en un entierro. Es un problema de un mal modelo de gestión mixta que se agravó cuando pretendió transformarse con una ley estúpida y supuestamente democratizadora de la corporación pública. Como no estoy dispuesto a repetirme todo el mando a distancia y a lo largo de dos o tres horas me asomo a la programación de la cadena automática. Es un horror sin paliativos capaz de dislocarle la mandíbula a un tigre dientes de sable. Una ordinariez interminable, una miseria intelectual sin pausa, una programación de vuelo gallináceo y nulo interés. Hace un par de semanas, con motivo de lo que se llama pomposamente el debate sobre la situación de la nacionalidad, ya me había alongado sobre el abismo palcolor. Un periodista jubilado de todo, menos de su narcisismo de metro y medio, y un indocumentado con camisa y pantalones de colorines soltaban mentecateces y unos minutos después una joven rubia, atlética y radiante dirigía a los diputados preguntas incompresibles que eran respondidas con ruidos guturales por sus señorías.

Lo reconozco. No sé qué puñetera utilidad tiene todo esto. Recuerdo que hace diez o doce años todavía se podían disfrutarse proyectos como El club de la serpiente, un programa sobre la creación cultural en Canarias -información, análisis, entrevistas- al que apenas se dejó madurar: lo ajusticiaron casi enseguida con el pretexto miserable de una baja audiencia. En realidad contaba con más espectadores que los actuales programas estelares del canal autonómico. Porque sobre lo que no existe ni sombra del debate central, que no es, por escandaloso que resulte a uno y otro lado de la barricada, el modelo de gestión económico-financiera, sino el modelo de televisión que se quiere o puede tener, un modelo abierto al talento, a la innovación, a la realidad social y cultural de las islas, a los mejores y más activos profesionales del sector. Una televisión ocupada por profesionales talentosos e independientes es una televisión menos controlable por el operador privado o por el Gobierno de turno. Creer que la tele canaria será más exitosa porque los servicios informativos -y todo lo demás- lo gestione una empresa privada o más libre porque sea escrupulosamente pública son dos formas simétricas de sandez y de hipocresía. Esto es una pesadilla con una terrible carga destructiva en las relaciones políticas, empresariales y profesionales del país cuya explosión se me antoja imposible de detener. Nos veremos después de la guerra sobre un paisaje desvastado y seguramente irreparable.

www.alfonsogonzalezjerez.com

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