02 de abril de 2018
02.04.2018
Máscara y letra

Conexión con el público

02.04.2018 | 04:00

Todas las murgas buscan la conexión con el público, unos espectadores carnavaleros que por cierto no llenaron las fases del concurso de nuestra cantera -las murgas infantiles- y solo acudieron en masa a la final de los adultos. Pero ahora van más allá. Necesitan una conexión más directa con la grada. ¿Por qué? Porque por ahí pasa una gran parte del éxito o el fracaso en los concursos.

Las murgas intentan innovar para que los temas sean cada vez más dinámicos y no se caiga en el aburrimiento de una letra pesada. Es muy difícil seguir al cien por cien durante todo el tiempo la letra de una actuación que dura entre 8 y 10 minutos, pero si haces que la gente participe, es otra cosa. El año pasado, por ejemplo, vimos a Castorcitos repartir unos papeles de periódicos con un corazón, que fue parte fundamental en el hilo conductor de su repertorio y le valió para revalidar el primer premio. Este año probaron con la misma fórmula pero esta vez con cuatro globos de colores que simbolizaban a las cuatro murgas que no se habían podido subir al escenario del Recinto Ferial: Paralepípedos, Pita-Pitos, Bambas y Tiquis Miquis. Fue un detalle de solidaridad de Castorcitos que para muchos incomprensiblemente no les permitió estar entre los premiados.

También vimos en la última edición, con Los Rebobinados, cómo el publico tenía que dirigirse hacia donde había que tirar la basura, según el color del contenedor y unas cartulinas que fueron repartidas por el aforo del concurso. Posiblemente esta conexión les llevó a alzarse con el primer premio del concurso de murgas infantiles.

O ahí está el ejemplo, hablando de innovación murguera, de la adulta Zeta Zetas, que el año pasado jugó con el engaño al inventar una historia en la que hacernos viajar a través de un televisor hasta la Plaza de Toros, la Universidad o las mismas casas de los televidentes. Fue la forma en que nos teletransportaron sin darnos cuenta de que seguíamos allí, en el Recinto Ferial.

Se ha puesto de moda la originalidad para crear feedback con el público pero no es nada nuevo. Sobre todo en los orígenes de las Fiestas de Invierno, las murgas esperaban que el público finalizara las letras para evitar la censura. Quizás no a viva voz, pero si dentro de la mente de cada uno.

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