11 de marzo de 2018
11.03.2018
en pocas palabras

María Orán

10.03.2018 | 23:17
María Orán

Este artículo fue escrito días atrás, antes del fallecimiento de la soprano tinerfeña María Orán, que se produjo durante la madrugada del viernes al sábado.

A sistía el sábado pasado, día 3, en el salón de actos de la Fundación CajaCanarias al homenaje que esta institución rendía a María Orán. Acto que no pudo contar con la presencia de la homenajeada por razón de episodio de salud. Cuanto nos hubiera gustado tenerla allí, pero no era posible. Y recordaba yo a su padre. Éramos compañeros en la Refinería. Cuan orgulloso estaba, con razón, del devenir de su hija en el campo de la lírica.

Desde mi exiguo valor, he de darle un diez a la Fundación CajaCanarias tanto por la oportunidad del homenaje como por la realización de todo el acto: la voz de María cantando, como fondo en los prolegómenos, en tanto los asistentes nos íbamos acomodando; imágenes de su vida y obra profesional interpretando diversas arias y canciones ¡Qué voz! ¡Qué maravilla! ¡Qué dulzura en el gesto! ¿No había de estar orgulloso aquel compañero del devenir artístico de su hija?

El concierto en sí estuvo totalmente a la altura de la homenajeada, de María Orán, por parte de Raquel Lojendio, de Gustavo Peña y de Juan Antonio Sanabria, con el acompañamiento al piano de Chiky Martín. Todos mostraron su buen hacer y su cariño a María, que espero lo estuviese escuchando desde su domicilio. Cuando contemplé a Gustavo Peña, interpretando sobre el escenario, sentí un tanto de emoción porque me parecía estar viendo, en aquel semblante, a mi ídolo por tantos años: Don Alfredo Kraus. Gracias a los cuatro por ofrecernos su depurado arte.

Qué decir de María, forzadamente ausente del acto. Son años de conocerla desde aquellos comentarios con su padre; de escuchar sus interpretaciones con aquella preciosa voz. Voz que ha seguido siendo maravillosa en la conversación cuando nos encontramos casualmente en el supermercado o en la frutería, comercios aledaños a nuestros respectivos domicilios, y comentamos esto o aquello. Yo, que me sé a una distancia sideral de ella, de su arte, de su valía, de sus reconocimientos, me he sentido influenciado por su dulzura en el hablar, por su sencillez, pido a Dios que esos encuentros casuales puedan seguir produciéndose gracias a la recuperación de su salud.

Quiero expresar aquí mi reconocimiento y gratitud a la Fundación CajaCanarias por habernos deparado este acto homenaje a María Orán. Fundación que deviene de una institución de ahorro a la que estoy ligado desde hace más de 50 años: Caja de Ahorros que pasó a ser CajaCanarias y luego Banca Cívica para terminar integrada en La Caixa que ahora es Caixabank. La evolución financiera.

Sobre todo, gracias a María Orán. Por ser quien es y como es. Gracias. Gracias. Gracias.

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