26 de febrero de 2018
26.02.2018
OBSERVATORIO

Los videojuegos: una realidad paralela y por supuesto virtual

Análisis de Ayoze Vega Cárdenes, profesor de Educación Física

26.02.2018 | 01:54
Los videojuegos: una realidad paralela y por supuesto virtual

LA OPINIÓN DE TENERIFE abre todos los lunes un espacio de debate, en colaboración con eSport Talent Canarias, sobre la práctica de los deportes electrónicos (eSports) escritos por gamers, psicólogos, profesores, abogados, economistas, médicos y especialistas deportivos, en comunicación audiovisual y nuevas tecnologías, que ofrecerán un análisis exhaustivo y novedoso para conocer una actividad que no solo es deportiva sino que tiene importantes repercusiones educativas, económicas, jurídicas, culturales y sociales. En esta ocasión ofrece su análisis Ayoze Vega Cárdenes, profesor de Educación Física.

Fin de semana y amanece en Canarias. Miles de niños se acercan a sus smart-tv, tabletas digitales o móviles para contemplar a sus youtubers preferidos mientras esperan a que papá o mamá les preparen el desayuno o simplemente los acerquen a las diferentes competiciones deportivas tradicionales que se dan en nuestro territorio. Claro que para ello previamente habrán consultado el grupo correspondiente de wasap donde aparece si están convocados. En ese corto espacio de tiempo, mientras sube el café, estos chicos son capaces de ver y de disfrutar de diversas secuencias de tutoriales, en diferentes idiomas, que les ayudarán a resolver diferentes situaciones y retos marcados por los videojuegos. A los cuales accederán, siempre y cuando hayan mostrado una buena actitud académica y sobre todo un comportamiento adecuado en el núcleo familiar, durante el transcurso de la semana (refuerzo positivo o de eso se trata).

En la cancha o en el terrero, mientras esperan a su entrenador, monitor o mandador, estos chicos mantienen la concentración para afrontar la competición de una forma bastante peculiar; intercambian conversaciones sobre los Ultimate team y algunos de los trucos que esos youtubers les han facilitado para que en la jornada de tarde puedan resolver en los diferentes retos que les plantean los videojuegos del LOL ( League of Legends), FIFA o el Clash Royal, entre otros.

Llega el momento de competir en el espacio físico y de demostrar lo trabajado durante la semana. Mientras los titulares se encargan de buscar espacios, encestar, marcar un tanto o realizar una pardelera, los suplentes y lesionados observan el espectáculo de sus compañeros y los comparan con las acciones motrices de los diferentes videojuegos que ellos practican en sus espacios virtuales. Una vez finalizada la competición deportiva tradicional, pese a su mal resultado y donde en el día de hoy desde la grada no ha existido ese aliento de deportividad deseado hacia un encuentro para jóvenes, me llama poderosamente la atención, mientras se comen la manzana como empiezan a quedar para realizar su propia competición deportiva virtual. Es admirable, como siendo tan jóvenes son capaces de estructurar su tiempo libre y de ocio. Incluso quedan después de la merienda, porque son conscientes de que la partida se puede alargar y deben de tener los nutrientes necesarios en su organismo. Al parecer van a jugar a los eSports, deportes electrónicos, que tienen un sistema reglado de competición. He de recordar que no todos los videojuegos son eSports.

Esa tarde no tocaron al timbre, porque la partida tocaba de manera online, con unos cascos y micros en la cabeza. En esta ocasión se centraron en un videojuego de fútbol, un tal FIFA, muy popular entre los más jóvenes, pero no fue al azar, simplemente querían una revancha moral de lo ocurrido en el partido, querían demostrar sus otras habilidades, las cognitivas y las motrices finas.

De esta manera, todos conectados, comenzaron a mantener conversaciones con todo detalle sobre qué fichajes realizar, qué jugadores traspasar, qué contratos realizar, seleccionar equipo y equipación, color y corte del pelo del jugador y hasta la marca de las botas. Además de escoger el terreno o espacio virtual que mejor le viniera al equipo, mantuvieron un sinfín de debates sobre las diferentes alineaciones y estrategias de juegos, siempre teniendo en cuenta los diferentes indicadores que le aparecen en el perfil de cada jugador (existen cientos). Todo esta batería de decisiones, y aún no han empezado la competición virtual. Imagínense por un momento la terminología que utilizaron durante el transcurso de cada partido, además de algún cabreo claro?¡Por un momento pensé que tenía al mismísimo Guardiola en casa! A mí me hubiese gustado más uno de Juegos y Deportes Tradicionales Canarios, y estoy seguro que a ellos también, pero de momento no está en el mercado.

Mientras el grupo, formado por niñas y niños, altos y bajos, con dificultades motóricas y lesionados, competían online, y este que les escribe estaba buscando un tema para elaborar una Situación de Aprendizaje para el área de Educación Física de la Etapa de Primaria. Así es, como lo leen, quería una situación diferente, motivante e innovadora, que además de cumplir con las premisas de equidad, calidad e inclusividad educativa y de los elementos curriculares que nos marca la normativa (criterios, competencias, estándares?), empatizara realmente con el alumnado y su entorno familiar. Donde el producto final fuese palpable y sobre todo me diera la posibilidad de ampliarla y trabajarla en el resto de las áreas. Tenía una batería de ideas muy interesantes en mi cabeza, pero ninguna de ellas acercaba el entorno familiar hacia el alumno. De repente, levanto la cabeza y veo como mi mujer se acerca al micro de los cascos de mi hijo y observo cómo mantiene una conversación con el resto de niños y niñas que se situaban al otro lado a cientos de kilómetros. Desde ese momento y documentándome lo vi clarísimo, los videojuegos están en el ADN de nuestro alumnado; se inician en ellos jugando por mero placer y terminan compitiendo. Mi percepción sobre estos cambió de inmediato. Me di cuenta de la realidad paralela y virtual que se está viviendo en los hogares canarios con miles de niños y niñas que compiten con los eSports(videojuegos), y de la necesidad que existe de reglar y regularlos, incidiendo sobre todo en la educación de nuestra comunidad educativa hacia esa potencia palpable, lúdica y económica.

Las posibilidades que nos permiten los videojuegos para trabajar en el campo de la Educación son infinitas, y la adquisición de las competencias de nuestro alumnado tomando como referente nuclear a los criterios de evaluación, no corre ningún peligro y están aseguradas. Es más, el rol que se nos asigna en el currículo como guía o facilitador en este proceso de enseñanza-aprendizaje se hace aún más llevadero. Claro que para ello debamos de formarnos y documentarnos previamente, bien indagando en la red o dejándote asesorar por tu propio alumnado y por supuesto debemos de jugar, aunque no ganemos ni una, pero es la única manera de palpar las posibilidades educativas. Les aseguro que es un reto sorprendente y podrás comprobar que las temáticas para elaborar unidades de programación o situaciones de aprendizaje también lo son. Podrás trabajar desde los buenos hábitos posturales hasta la iniciación deportiva del área de la Educación Física(WIISport), a un problema en el área de Matemáticas con terminología propia de videojuego o un cuadrante de juego(FIFA o NBA2K18), una representación en el Área de Lengua, hasta una fábrica de videojuegos, en la que aparezcan en escena toda la cadena de producción, (Educación Artística y EMOCREA) o simplemente para contextualizar al alumnado algún tema de Ciencias Sociales y Ciencias de la Naturaleza. ( Assassin´s Creed Origins en su modelo educativo)

Quizás haya sido demasiado atrevido o un personaje de la innovación, o simplemente haya aceptado y asumido que existe una realidad paralela y por supuesto virtual, el mundo de los videojuegos. Con esta argumentación no pretendo que la educación gire en torno a los videojuegos, ni que nos pongamos mañana a jugar y a competir con el alumnado en el aula, ni que llenemos nuestras programaciones con situaciones de aprendizaje orientadas hacia este mundo, y aún menos convencer a nadie. Pero permítanme que como padre me vea en la obligación de buscar las herramientas y agotar los caminos necesarios para acercarme a mi hijo y darle ese tiempo de calidad que tanto reclaman desde los rincones pedagógicos. Y como docente simplemente pueda transmitir al resto de compañeros mi perspectiva sobre el mundo de los videojuegos, los cuales me ayudan a empatizar con mi alumnado. Con la única finalidad de que adquieran las competencias necesarias para abordar un futuro laboral incierto, en el que ya se sabe que más del 50% de los oficios tradicionales desaparecerán. De ahí mi apuesta por los videojuegos y la necesidad inminente de que se reglen y se regulen, porque creo en ellos y estoy convencido que nos facilitarán y ayudarán en este apasionante camino del proceso de enseñanza-aprendizaje.

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