24 de febrero de 2018
24.02.2018
Espacio jurídico

Libertad de expresión y creación artística

24.02.2018 | 03:48
Libertad de expresión y creación artística

Una reciente sentencia del Tribunal Supremo condena a tres años y medio de cárcel al rapero Valtonyc por los delitos de enaltecimiento del terrorismo, calumnias e injurias graves a la Corona y amenazas no condicionales. El fallo recoge que el contenido de una serie de canciones de las que era autor y que subió a internet, en las que se incluyen expresiones en apoyo y alabanza a las organizaciones terroristas, así como contra el Rey y sus familiares, y contra el presidente del Círculo Balear, van más allá de la expresión de coincidencia con objetivos políticos, solidaridad con los presos o camaradería nacida de vínculos ideológicos y que comporta una alabanza, no ya de los objetivos políticos, sino de los medios violentos empleados por las citadas organizaciones terroristas y por sus miembros y contienen una incitación a su reiteración.

Para el Tribunal los hechos no están amparados por el derecho a la libertad de expresión o de creación artística, invocados por el acusado y su defensa. Y que "la libertad de expresión comprende la libertad de crítica, aun cuando la misma sea desabrida y pueda molestar, inquietar o disgustar a quien se dirige, pues así lo requieren el pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura, sin los cuales no existe sociedad democrática". La sentencia recuerda además que el derecho de libertad de expresión está "limitado" cuando entra en conflicto con otros derechos o intereses constitucionales, "como sucede, por ejemplo, con aquellas expresiones que son manifestación del discurso del odio y que cabe interpretar como incitaciones a la violencia, discriminación contra colectivos, etc.". Y "el derecho a la libertad de expresión no es de carácter absoluto". "Tampoco la ironía, la provocación o el sarcasmo -en palabras del acusado, el nihilismo surrealista- que anima sus mensajes de humillación de las víctimas, hacen viable una causa supralegal de exclusión de la culpabilidad".

También entiende el Tribunal que se ha cometido un delito de calumnias e injurias graves al Rey y a los miembros de la Familia Real, dado "el gran número de expresiones, no aisladas sino muy reiteradas", que exceden de la crítica política y se introducen en el campo del atentado contra la dignidad personal, en el de la imputación de delitos, en el de las amenazas de muerte, en el de la incitación a la violencia y en el discurso del odio. Considera que no puede considerarse amparadas por la libertad de expresión, ni por lo que el acusado considera "creación artística".

El derecho a la libertad de expresión de los artistas o el derecho a la producción artística no amparan las expresiones de odio o las manifestaciones de una ideología que atente contra los valores fundamentales del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Años atrás se recuerda la obra de los dos títeres - La bruja y Don Cristóbal- a los que se les imputó un delito de enaltecimiento del terrorismo y un delito cometido con ocasión del ejercicio de derechos fundamentales y de las libertades públicas garantizados por la constitución, al escenificar ante niños numerosas acciones violentas, como el ahorcamiento de un guiñol vestido de juez, el apuñalamiento de un policía, la violación de una monja y su posterior apuñalamiento con un crucifijo?No obstante fueron absueltos por la Audiencia Nacional entendiendo que no quisieron "elogiar, enaltecer, alabar o justificar la actividad terrorista o menospreciar o humillar a las víctimas de delitos terroristas o sus familiares".

El Convenio Europeo de Derechos Humanos no concibe la libertad de expresión como un derecho ilimitado. Concretamente, el artículo 10.2 del Convenio dice que su ejercicio "podrá ser sometido a ciertas formalidades, condiciones, restricciones o sanciones, previstas por la ley" cuando sean necesarias para garantizar ciertos bienes jurídicos como la seguridad nacional, la defensa del orden y la prevención del delito o la protección de la reputación o de los derechos ajenos, entre otros bienes. La batalla jurídica y ética está sobre la mesa.

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