22 de febrero de 2018
22.02.2018
dosis de autoayuda

Mantén a tu hijo al margen de tu guerra

21.02.2018 | 23:46
Mantén a tu hijo al margen de tu guerra

Es una realidad que hay padres que utilizan a sus hijos como armas de venganza contra sus exparejas. De lo que parecen no darse cuenta es del daño brutal que causan al menor.

Esto suele ocurrir cuando tras una separación uno de los progenitores educa a los hijos en el odio contra el otro progenitor. Alivian de esta manera su rabia haciéndole daño a su expareja. Hablamos de maltrato. En una pelea de elefantes, es la hierba la que sufre y esto es realmente grave. Que personas adultas por falta de control, educación o por verse envueltos en un bucle de odio y rencor no sean capaces de dejar al margen a los niños es detestable.

Cuando una pareja se separa vive una pérdida y pasa por un cambio de rutinas, hábitos y forma de vida, pero a quien realmente le cambia la vida es a los hijos. Su núcleo familiar y su entorno, tal y como lo habían conocido hasta ese momento, de repente cambia. El menor deja de convivir con una de las dos figuras más importantes de su vida, como lo venía haciendo hasta el momento. Lógicamente no lo entiende y necesita un periodo de adaptación, incluso cuando la separación es beneficiosa para su desarrollo.

¿Y con quién va a vivir? ¿Con papá o con mamá? Respecto a la custodia, hay que estudiar cuidadosamente cada caso buscando siempre el bienestar del menor y evitando el mínimo riesgo. Pero lo cierto es que hay muchísimas parejas separadas, sin patología alguna, e igualmente capacitados ambos progenitores para ejercer como padres, donde tan solo por no entenderse entre ellos privan al menor de disfrutar de igual manera de su padre como de su madre. Es algo que desde mi punto de vista personal veo injusto. Si no existe patología alguna por parte de sus progenitores, apuesto por la custodia compartida, a no ser que uno de ellos se oponga voluntariamente por el motivo que sea.

Por mi experiencia profesional, veo a más mujeres que rechazan la custodia compartida a pesar de no existir ningún motivo que cuestione a la otra persona como buen padre. Tenemos un instinto de protección y nos llegamos a creer que solo nosotras podemos hacerlo bien cuando, quizás, la otra persona lo haga de diferente manera pero eso no significa que lo haga mal. Siempre les hago la misma reflexión: "Como pareja pudo ser un desastre ¿pero cómo es como padre? Haberlos parido no nos da puntos extras para tener más derechos sobre ellos y al final a quien estamos perjudicando es al niño, que tiene el "derecho" de disfrutar de ambos progenitores.

Pero lo realmente grave es involucrarlos en los problemas de adultos. Comentarios negativos sobre uno de los progenitores (ya sea el padre o la madre); impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro; insultar o desvalorizar al otro progenitor en presencia del hijo... Todo esto tiene sus consecuencias en los niños:

1. Desvinculación. El menor se desvincula y deja de necesitar su cariño. Pueden desarrollar una alta dureza emocional. La falta de cariño produce un grado importante de estrés y ansiedad, y dificulta su aprendizaje. El afecto es una necesidad básica en la educación de los hijos, ya que crea un canal de comunicación donde se dice más que muchas palabras.

2. Trastornos de ansiedad en el momento de visitas. Sentimiento de abandono y culpabilidad.

3. Trastornos de sueño y en la alimentación.

4. Dificultades en la expresión y comprensión de las emociones. Solo expresa emociones negativas. Muestra incapacidad empática, aprendido por observación.

5. Problemas de conductas. Niños manipuladores

Recuerda: involucrar a niños en problemas de adultos es hacerle un flaco favor a esa persona que estás intentando proteger. Tu hijo no es tu amigo, así que si te ves con necesidad de desahogarte, hazlo con otra persona o con un profesional que pueda orientarte. Intentemos que el problema no se haga más grande.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine