02 de febrero de 2018
02.02.2018
CARTAS DE LOS LECTORES

Las pensiones de los pensionistas

01.02.2018 | 23:57

La mujer y el hombre tienen que ganarse el pan con el sudor de su frente hasta que vuelvan a la Tierra, según las Sagradas Escrituras y si se sigue al pie de la letra. La parábola en sentido figurado entronca con la pura realidad en la que estamos. El sufijo, "or" (sudor), lo tenemos asumido, y hay que acatarlo para no infundir sospechas de herejía o de ir contra natura. Fijémonos en el trabajo, pilar que nos proporciona el sustento. Al llegar a cierta edad merma la salud, las facultades físicas y/o mentales para el trabajo disminuyen, se sigue siendo capaz de hacer cosas, a ser posible sin exceso físico y apurando las capacidades de la mente, que la naturaleza te sigue ofreciendo. Es en este impasse de la edad cuando llega la hora al trabajador para descansar al refugio del fuego. Para los Estados del Mundo, no todos, los ciudadanos mayores, después de la larga travesía de trabajo, tienen derecho al disfrute que se han ganado con ese sudor. A ese gozo se le llama "pensiones". Los agraciados se cuentan por millones y para los desafortunados no hay datos. Entre las cifras, se nos cuela la paradoja dichosa de: sigo teniendo fuerza suficiente para continuar trabajando y he de seguir por los míos. Los años los echaré al costal, que todo lo resiste. Algo, sin ningún parecido de lo dicho, le sucedido a la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, cuando dijo que se siente mayor, y se ha visto obligada a sacar adelante a su familia y a otras muchas. Los pensionistas resisten al vaivén de los gobiernos y resisten porque tienen solo eso la "pensión", en su gran mayoría. No se debate con objetivos de mira, la viabilidad de mantener a largo plazo la seguridad de las pensiones y adaptarlas progresivamente en base a los índices de precios. Así seguimos con la pena del 0,25% en el costal, defendido en el Congreso, por el don de la Ministra.

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