30 de enero de 2018
30.01.2018
lectores@laopinion.es CARTAS DE LOS LECTORES

Cuando llega la muerte

29.01.2018 | 23:44

El último viaje llega cuando menos se espera, a los ancianos les llega antes. El recorrido hacia el final, bien sea por tierra, mar o aire, en cualquiera de sus variantes no lleva a ninguna parte, porque la balanza de la vida pesa menos en ese lado, que en el de la muerte. Asistí recientemente, en el Puerto de la Cruz al funeral por la madre de un amigo. La difunta había tenido una larga vida, murió con noventa y tres años, con esa edad había una medida de contrapeso en el plato de la balanza, de resistencia significativa. Mi amigo se encontraba tranquilo, eso me dijo, y le creí. Su madre se fue por la vejez, se marchó arañando hasta el último momento el néctar de la vida, porque había vivido el dulzor de su familia, y quizás se tropezase con algún sabor amargo, que se llevó con ella a la tumba, había muerto en paz. Con todos los antojos que te marca la vida, el cuerpo es destructible por naturaleza. Y se comienza a entender en los albores de amaneceres claros, cuando la mentalidad se forma, en ese instante se entiende que la naturaleza crea la vida. Pero volviendo al acto religioso, esa clase de ceremonias vienen de épocas ascentrales. Con las trasformaciones de las sociedades se ha ido adaptando, renovando las ceremonias a los muertos. Hacía mucho tiempo que no entraba en un templo religioso. La iglesia elegida por la familia era en una barriada de la ciudad, en el que la finada vivió durante tantas décadas de su vida, era una persona apreciada y querida por lo que no era de extrañar que el templo estuviera abarrotado. Estuve cerca de mi amigo, en un banco lateral, quería estar lo más cerca de él, para así aliviarle en su carga dolorosa. Al final de la misa el oficiante se dirigió a los asistentes deseándonos ser fraternales y como gesto urbano o de saludo se daban unos a otros la mano, a mí también me la dieron. Mi amigo estaba algo alejado y se la di, al término de la ceremonia y un fuerte abrazo.

Teófilo Pérez Campuzano

Puerto de la Cruz

Los tinerfeños, todos los canarios, tienen la palabra. la opinión de tenerife pone a su disposición La columna del lector, una sección para resaltar por su interés y oportunidad la opinión de un lector entre las decenas de cartas recibidas a diario.

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