17 de enero de 2018
17.01.2018
RETIRO LO ESCRITO

Gobierno en la sombra

17.01.2018 | 01:36
Gobierno en la sombra

Los meandros de sentido en materia retórica son realmente sorprendentes. La izquierda solo ha utilizado la expresión "gobierno en la sombra" de manera derogatoria. Con la locución "gobierno en la sombra" se denunciaba a un poder oculto que, ajeno a la fachada institucional, operaba opacamente para condicionar las decisiones políticas, financieras o económicas que afectaban a la mayoría. Pueden ustedes encontrar en los años sesenta, setenta y ochenta toneladas de ensayos y artículos que calificaban a la Trilateral, el Banco Mundial o el FMI como "gobiernos en la sombra" mientras los equipos ministeriales eran descritos, a menudo, como tristes marionetas que simulaban el espectáculo democrático. Curiosamente la secretaria general de Podemos en Canarias, Noemí Santana, reivindica como un "gobierno en la sombra" una iniciativa que acaba de presentar: la convocatoria de un amplio grupo de expertos (economistas, sociólogos, ingenieros) para aportar análisis y soluciones a los problemas estructurales de Canarias. Tampoco parece demasiado coherente con las tesis de empoderamiento ciudadano y apertura a la participación política que defendió el Podemos de la primera hora una asamblea de notables elevados casi a la categoría -verbal- de contrapoder intelectual e ideológico.

En realidad la iniciativa de Santana -que venía a cumplir una de sus promesas con las que se presentó a la Secretaría General de Podemos- es básicamente una operación publicitaria perfectamente legítima, pero vacía de contenidos concretos. En su intervención se constata por enésima vez que la estrategia de Podemos en Canarias -en otros lugares, sinceramente, se lo curran más- consiste en insistir en una denuncia con peores o mejores argumentos pero, sobre todo, en desplegar un lenguaje emocional como sustituto de propuestas programáticas que vayan más allá de la defensa enaltecida de lo bueno y el rechazo indignado de lo malo. Santana lo dice muy claro: "frente a la resignación del Gobierno, venimos a reivindicar la esperanza". Esa reivindicación incansable de virtudes teologales (sea la fé, la esperanza o la caridad) puede convencer, e incluso entusiasmar, a los previamente convencidos, pero es muy difícil que encuentre apoyos más amplios en las clases medias urbanas de las grandes ciudades del Archipiélago, que es donde se juegan los crecimientos electorales. Creer que los procesos sociales, económicos y culturales pueden ser exorcizados con el lenguaje, suponer virtudes taumatúrgicas a la buena voluntad, actuar como si el discurso político pueda convertirse en un enunciado performativo, en razón del cual las cosas ocurren al pronunciarlas, pueden ser ejercicios inicialmente emocionantes, pero que terminan frustrando a todo el mundo. ¿Cuál es la estrategia política de Podemos? ¿Cómo defiende que puede transformarse un modelo productivo basado en el turismo y la obra pública? ¿Cómo se enfrentaría a los fracasos escolares de los últimos veinte años, desde la enseñanza de idiomas a la formación profesional? Son planteamientos y respuestas para las que una organización política debe tener respuestas y propuestas. La esperanza es, todo lo más, una actitud sonriente y ambigua, no una propuesta política y mucho menos un programa de gobierno.

www.alfonsogonzalezjerez.com

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