13 de noviembre de 2017
13.11.2017
el lápiz de la luna

Las nuevas medidas de la belleza

12.11.2017 | 23:49
Las nuevas medidas de la belleza

Escribir este artículo es para mí una bocanada de aire fresco. Esa bomba de oxígeno que te da la fuerza suficiente para seguir adelante, para seguir luchando. El pasado mes de octubre se celebró la sexagésima quinta edición del Certamen de Miss Perú. Pero este año el concurso no solo sorprendió por la belleza de las veintitrés candidatas que participaron en él. Este año se habló de otros números, de otras cifras. De las nuevas medidas de la belleza. Y es que en el momento en el que las jóvenes se acercaban al micrófono para presentarse, decir la ciudad a la que representaban y cuáles eran sus medidas, cambiaban este último dato por el número de feminicidios o violaciones sufridas por las mujeres peruanas: "Mi nombre es Camila Canicoba y represento al Departamento de Lima. Mis medidas son dos mil doscientos dos casos por feminicidios reportados en los últimos nueve años en mi país". Así abrió la primera candidata esta denuncia social y fue repetida, una a una, por sus veintidós compañeras en un hermoso efecto dominó. Se trata de una iniciativa sorprendente, cargada de valentía y de indudable necesidad. La decisión no fue solo de las jóvenes aspirantes a Miss Perú, sino de la misma organización, que quiso manifestar el horror de muchas mujeres del país. Pero sumado a todo esto, cuando las modelos desfilaron en bañador, se fueron proyectando recortes periodísticos con más datos, con más casos de violaciones a niñas, a mujeres, de asesinatos, y así un sinfín de trágicas noticias que no debemos pasar por alto. Pero las pasamos.

Cuando esto escribo, la crónica ya tiene más de doce mil resultados en internet, lo que corrobora la idea de que hay gente que aprovecha también su popularidad para ayudar a quienes más lo necesitan. Para mostrarnos eso de lo que no nos enteramos o no nos queremos enterar. Porque, ¡qué fácil es mirar para otro lado! Miles de peruanos encendieron su televisor esa noche para disfrutar de un programa cargado de belleza y glamour, y se encontraron con lo que ocurre, tal vez, de puertas para adentro en la casa de su vecino. Quizá algún maltratador o algún violador se sintió aludido y pudo hasta levantar la mano y entonar el mea culpa. Lo dudo. Pero lo importante está en hacer cosas transgresoras que nos muevan los cimientos a los que creemos estar tan bien arraigados. Tomar decisiones drásticas para situaciones drásticas. Darle voz a quien no la tiene. Humanizar, joder, humanizar. Tenderle la mano a tu igual porque, léeme bien, mañana puedes ser tú o yo o tu sobrina o la mía, que maltratadores y violadores hay en todas las clases sociales y de todos los niveles culturales. Ojalá tomen nota todos los países del mundo. Ojalá nos sorprendan y en un Sálvame Deluxe, en un Gran Hermano o en un Mujeres, Hombres y Viceversa, hablen de algo más que de "nada" y muestren los datos de violencia de género, de abusos sexuales o de acoso laboral en nuestro país. Porque "haberlos haylos", que diría el castizo. ¡Viva por los organizadores del Certamen de Miss Perú! ¡Viva por esas hermosas mujeres que quisieron ir más allá de un noventa-sesenta-noventa! ¡Viva por la gente que se arriesga! Y los demás, los demás tomen medidas.

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