04 de julio de 2013
04.07.2013
la canción de cada día 

Adiós a Luis Cobiella

04.07.2013 | 02:00

En ninguna de las sentidas necrológicas dedicadas a la muerte de Luis Cobiella (1925-2013) se ha hecho referencia a su faceta de músico popular que él llegó a ejercer en los años juveniles, mientras cursaba estudios en la Facultad de Ciencias de la Universidad lagunera, hoy sede de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, en la calle de San Agustín. Luis, junto con otros compañeros (entre los que figuraban Pablo Guerra, Alfredo Llanos, Paco Melián y nuestro inolvidable Quique Martín), llegó a fundar la orquesta Bahía como director y pianista.

Con este elenco aficionado, y desde el piano del Ateneo, Luis y compañeros llevaron a La Laguna de la época (década de los cuarenta del pasado siglo) la denominada música tropical que la única emisora radiofónica (Radio Club Tenerife) difundía en sus programas diarios. A ese repertorio de moda pertenecía la célebre Bahía brasileira, que dio título al grupo, y otras piezas que ya comenzaron a llamarse boleros, bajo clara influencia cubana, mexicana y puertorriqueña. Del autor Rafael Hernández, por ejemplo, el grupo interpretaba con asiduidad la canción titulada Preciosa, que dicho compositor puertorriqueño quiso dedicar a su Borinquen nativa. Comienza con el siguiente verso: "Yo sé lo que son los encantos", que entonaba el solista. El resto del conjunto, para mofarse de él, replicaba: "Y Paco Melián, también". Chirigota que me refirió más de una vez el bueno de Quique Martín.

Además de esta faceta de músico de orquesta tropical, como se decía entonces, Luis Cobiella también probó fortuna en el campo del folclore canario, ejerciendo como investigador de campo en su isla palmera. De esos trabajos que él realizaba durante las vacaciones de verano surgió un valioso ensayo titulado "La música popular en la isla de La Palma", tantas veces citado y elogiado por el maestro Pérez Vidal. Fue publicado en la Revista de Historia de nuestra Universidad, número 80 (Octubre-Diciembre de 1947). Conservo una separata como oro en paño.

En este estudio de los géneros folclóricos palmeros, Luis Cobiella se permitió llevar al pentagrama interesantes versiones del Sirinoque, recogidas en Garafía, Breña Alta y Barlovento. También tenemos un espécimen de Aires de Lima, que el autor no duda en afirmar que "confieso aquí que fue importado de Lima", sin especificar si se trata de la capital peruana o del río portugués de igual nombre, aunque nosotros –ya a estas alturas– hayamos optado por una tercera vía a la hora de situar el origen del género. Volveremos sobre ello.
También resulta encomiable su pequeña colección de géneros infantiles, como "La muñeca", "La viudita del Conde Laurel", "San Serenín del Monte", "El barquero", "El martirio de Santa Catalina", "La pastora", "Monjita del monasterio", "Don gato", "Matarile" y "La torre en guardia", entre otros, sin olvidar el hermoso Romancillo palmero que Los Sabandeños adaptamos y grabamos en el LP dedicado a los "Romances canarios" (Columbia TXS 3173, Madrid 1980). He aquí sus versos:

"Por aquí quiero que vaya / a mi toronjil el agua" (Pie de romance). "Mi padre San Diego / por su desfortuna, / pasó de Canaria / a Fuerteventura. / Trajo su bastón, / anda muy derecho, / pero él se joroba / cavando jelechos. / Porque la miseria / la tiene en su cara, / Virgen de las Nieves: / dale tu posada./ Dame de tu auxilio, / no se pierda mi alma, / para que de todos / seas alabada".

Con este valioso vestigio folclórico, que a él tanto le gustaba, despedimos al amigo y destacado músico e investigador palmero, orgullo de nuestras islas. Descanse en paz.

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