07 de marzo de 2013
07.03.2013
Tribuna abierta

¿Porqué ni Izquierda Unida ni Sí se Puede quieren una alternativa unitaria inmediata?

07.03.2013 | 02:00

El momento que vivimos, de generalización de conflictos que han llevado a las calles de todo el Estado a amplios sectores de la población que se movilizan contra las políticas ultraliberales, está conformando un amplio bloque social y político en progresivo desarrollo al pasar de la resistencia a una posición anticapitalista, lo que va unificando con rapidez a muchos movimientos sociales que además van acortando las distancias respecto a la acción política transformadora.

En coherencia con tal situación, desde el Foro Social Canario por la Salud y la Sanidad Pública hemos defendido la participación de los colectivos sociales, junto con personas individuales, sindicatos y organizaciones políticas anticapitalistas en un proceso hacia el más amplio frente social y político en Canarias, que además debería confluir con el mismo proceso a desarrollar en el conjunto del Estado plurinacional español, todo ello con vocación de colocar en el centro de la escena un referente de poder democrático anticapitalista.

Para ello, nos incorporamos al proyecto iniciado el pasado 28 de agosto cuyo primer comunicado expresaba que se ponía en marcha, "para la confluencia, en un bloque unitario, anticapitalista y de progreso, capaz de consensuar un programa básico de actuación política alternativa, frente a la vigente situación de debacle socioeconómica a la que se condena al Estado Español y particularmente a Canarias". Ese día, las organizaciones presentes se comprometieron a iniciar de inmediato el proceso de elaboración de un programa unitario, mínimo y suficiente, que pudiera ser reconocido como opción política por esa amplia mayoría social castigada por las políticas ultraliberales. Así pues, se trataba de un acuerdo político inmediato que unificara, movilizara, multiplicara las fuerzas y situara en la sociedad un referente alternativo y unitario de la izquierda real, "algo muy distinto e infinitamente más amplio que la simple suma aritmética de organizaciones partidistas, no obstante, ser éstas parte sustancial del frente".

Posteriormente, tanto IUC como SSP han dejado de lado este proyecto unitario urgente para centrarse en el suyo propio, remitiendo al año 2015 la posibilidad de un acuerdo unitario, evidentemente vinculado al momento electoral. La consecuencia de ello es el enorme debilitamiento al que han sometido a tan necesario proyecto que sin dudas merece ser considerado como "la alternativa que la gente busca y no encuentra".

Creo que es enorme la responsabilidad asumida por dichas organizaciones, siendo de una tremenda trascendencia que reconsideren su posición para lograr levantar, conjuntamente con el resto de participantes, esa alternativa unitaria que la gente busca, que además es perfectamente compatible con el respeto a la diversidad, a la pluralidad y a la independencia de todas y cada una de las partes componentes.

Es más, si vamos a los documentos aprobados tanto en la última Asamblea Federal de IU como en el reciente Congreso de SSP, resulta incomprensible que se inhiban de una tarea que deberían estar impulsando coherentemente. Ante ello, no puedo sino decir que hay un deslizamiento a una visión estrecha de "ombliguismo" de la propia organización, así como de electoralismo, ya que solo se está admitiendo la posible confluencia en la coyuntura electoral y mientras tanto se apuesta por potenciar su propia organización despreciando el valor multiplicativo de la unidad para la movilización, cosas que no solo son perfectamente compatibles sino, además, sinérgicas, sin lugar a dudas.

Tiene esto mucho que ver con el miedo absurdo a "diluir la marca" que a su vez tiene mucho que ver con el "espíritu de grupo o secta", que resalta lo que diferencia o separa, aunque parezca increíble con lo que está cayendo y las movilizaciones unitarias que vivimos repetidamente. Es dicho "espíritu" el que está impidiendo, de hecho, dar el salto a la opción unitaria de poder político "del pueblo y para el pueblo" que la gente busca como alternativa a las opciones, de siempre, del sistema.

Por mucho que se quisiera negar, quien haya vivido las interioridades de las organizaciones sabe que ese "espíritu de grupo" se puede convertir en un enorme lastre si no se contrarresta radicalmente. Y la forma de hacerlo es ser amplios y generosos con quienes compartimos objetivos fundamentales, eso es, resaltando lo que nos une no lo que nos separa, lo que nos debe llevar a despejar con premura las incógnitas que nos paralizan.

Eso requiere debatir, públicamente por el conjunto de las organizaciones, colectivos y personas, acerca de cuál es el camino correcto, o puesta en marcha, desde ya, del proceso de construcción de un referente alternativo y unitario de la izquierda social y política, o un futuro acuerdo electoral que no es la respuesta acorde con la degradación del sistema, ya que, evidentemente, aparecerá en 2015 simplemente para mejorar los resultados electorales, pero sin la vocación, demostrada con suficiente antelación y credibilidad, de ser un instrumento útil, dotado del poder necesario, para sacarnos de la terrible situación actual.

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