31 de mayo de 2012
31.05.2012
40 Años
40 Años
la canción del verano

Elogio de la charanga segoviana

31.05.2012 | 04:00

El pasado sábado cuando nos encontrábamos en el Atrio de San Lorenzo de Segovia para participar en las Noches de Música (edición XVII), nuestros amigos del Muevo Mester de Juglaría nos obsequiaron con un CD del grupo Free Folk (Severald Records NMJ-02, Depósito Legal Segovia 2010), integrado por ocho jóvenes músicos que se han propuesto abordar la música tradicional y folclórica partiendo del modelo denominado charanga. Una fórmula o estructura de banda con instrumentos de viento (flauta, clarinete, bombardino, trombón y trompa), amén de bajo, guitarra y percusión. El resultado es llamativo y a veces deslumbrante.
Contamos en Canarias con agrupaciones similares aunque con distintos propósitos y metas. En Gran Canaria han conseguido cierta notoriedad las bandas de Agaete y Guayedra, si bien más próximas al modelo de orquesta militar que a las charangas de estilo cubano. Ocurre igual en Tenerife con las llamadas fanfarrias, que cuentan en el norte de la isla con destacados militantes, casi todos procedentes de las excelentes bandas municipales que pueblan casi todos los municipios canarios.
Pero el repertorio de unas y otras no pasa de ser un reflejo de piezas populares de muy variada procedencia, casi todas subrayadas por el inevitable chin-chin-pum del bombo y los platillos. Son por tanto formaciones reducidas que mantienen su alineamiento en tres filas, con su director al frente, como acostumbramos a verlas en procesiones y desfiles para invitarnos €por contagio rítmico€ a marcar el paso.
Lo de la charanga es algo bien distinto. La definición que nos da la Real Academia incide en lo de "formación musical de carácter militar, que sólo consta de instrumentos de viento, sobre todo los de metal, con los que se consiguen resabios populares", mientras que la segunda acepción aplica el término a toda orquesta de carácter popular. Sin embargo, desde 1960, se produjo en Cuba una sustanciosa alteración del modelo, pasando la charanga a ser un elenco musical puesto al servicio de géneros populares y tradicionales como la danza y el danzón, para desembocar en la creación de derivados como el cha-cha-chá.
Hace algunos años tuvimos oportunidad de ver en el escenario del teatro Carlos Marx, de La Habana, a la famosa Charanga Rubalcaba. El componente de banda militar ya había desaparecido por completo, porque estábamos ante un grupo orquestal que ejecutaba piezas populares y folclóricas con los más variados instrumentos, tanto aerófonos como cardófonos (viento y cuerda). Como lo hace ahora este excelente y prometedor grupo segoviano denominado Free Folk, una especie de hijuelo que le ha salido al Nuevo Mester de Juglaría, con los que mantienen incluso lazos de sangre, como son los casos de Cristina y Fernando Ortiz Monreal.
Partiendo de conocidas composiciones de Agapito Marazuela (el gran valedor del folclore castellano), estos jóvenes músicos han creado una charanga al estilo de su generación. Un trabajo discográfico fresco, novedoso y digno de ser secundado por otros elencos juveniles que amen y respeten lo popular.

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