29 de mayo de 2012
29.05.2012
fin de siglo

Ellos fingen

29.05.2012 | 02:37

En la comida del domingo salió el tema de Bankia y todos fingimos entender lo ocurrido. No lo hacíamos por mala fe ni para presumir de nada, lo hacíamos en defensa propia. Como cuando el médico te explica una enfermedad, que le dices que sí a todo porque estás muerto de miedo y lo único que te interesa saber es si tiene cura.
-¿Pero es grave o no es grave, doctor?
Cuando el doctor duda, es grave. Cuando regresa a los tecnicismos, es grave. Cuando, en lugar de mirarte de frente, sus ojos se pierden por la sala, es grave. No entendimos lo de Bankia, en fin, porque estaba todo muy enrevesado, pero nos dimos cuenta de que todos dudaban, de que todos utilizaban tecnicismos y de que todos desviaban la mirada. Además, no sabemos la diferencia que hay entre financiar un desastre con dinero líquido o con deuda. Parece que el Gobierno ha inyectado deuda pública y que eso marca algunas diferencias incompresibles para el común de los mortales, diferencias basadas en trucos, en artificios contables, en ingenierías financieras. En Madrid tenemos una autopista (la M-30) a la que en su día llamaron calle (calle 30) para evitar una investigación de impacto ambiental. Un subterfugio. Los poderosos, además de mayordomo y yate, poseen subterfugios. Dívar se ha escapado gracias a un subterfugio y Rato gracias a otro y Carlos Fabra a otro. Lo primero que hace Al Capone cuando se convierte en Al Capone es adquirir subterfugios. Los hay para esto, para lo otro y para lo de más allá. Hay gente que compra subterfugios como el que comprar décimos de lotería premiados. Con unos lavan el dinero negro y con los otros evitan ir a juicio.
Bankia es un criadero de subterfugios. De hecho, no hay nadie imputado todavía, solo gente cobrando indemnizaciones. Pero llega la comida de los domingos y tenemos que fingir que entendemos lo ininteligible. No por mala fe, ya digo, sino para no enloquecer, como ejercicio de cordura transitorio. Ahora bien, ¿por qué Sáenz de Santamaría dijo que se trataba de un préstamo y Goirigolzarri la desmintió asegurando que se trataba de una entrega a fondo perdido? Quizá porque ellos tampoco entienden nada y hacen lo mismo que nosotros: fingir.

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