29 de mayo de 2012
29.05.2012
tribuna abierta

Exportadores instalados en la "zona de confort"

29.05.2012 | 04:00

Más de una vez se ha criticado, y con razón, la comodidad de algunos de nuestros productores agrícolas que toman el camino más fácil de vender a empresas foráneas el aceite o el vino a granel en lugar de procesarlos, envasarlosy etiquetarlos de modo atractivo en busca de un mayor valor añadido que prestigie de paso la tan deseada "marca España".
Eso hace que buenanuestro aceitepuro de oliva, por ejemplo, se venda demasiadas veces en los supermercados o se sirva en los restaurantes de todo el mundo como exquisito producto "made in Italy". Es decir que con un producto cosechado en tierras ibéricas, pero oportunamente envasado fuera, nuestros vecinos mediterráneos pueden presumir de calidad y de marca, contribuyendo así al prestigio de su gastronomía.
Esa miopía empresarial es algo, sin embargo, que tiene tradición en nuestro país. Ya analizóun similar fenómeno, aunque a propósito de otro producto del que España era entonces muy abundante, la lana, el gran historiador de la economía Ramón Carande en un ensayo que tituló Gobernantes y Gobernados de la Hacienda de Castilla (1536-1556) €Estudios de Historia, Editorial Crítica€ y que puede leerse con provecho, como tantos de sus escritos, hoy en día.
Se refiere Carande a la industria textil y critica la "falta de inspiración mercantilista" que hizo que no se recurriese a importar tejedores de otros países, dado el exiguo número de los nacionales y el deficiente nivel de su pericia, y que "en lugar de renovar la técnica (...) para que los telares del reino labrasen los vellones de nuestra copiosa grey", se continuase con la simple exportación de lanas.
Y ello ocurrió "a expensas del desarrollo y aun de la conservación de una industria que pudo florecer, como floreció en Inglaterra, sobre el patrón de Flandes", escribe el historiador, quien agrega que ningún freno se opuso entonces a la "frecuente salida de nuestras flotas laneras, ni a las ganancias de un comercio demasiado fácil y estragador".
Es lo que hoy, cuando, a diferencia de entonces, disponemos de la tecnología y el know-how necesarios, y cuando tanta falta hace crear puestos de trabajo cualificados en la industria nacional, llamaríamos "instalarse en la zona de confort". Parece que hay hábitos inveterados.

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