26 de mayo de 2012
26.05.2012
zigurat

Entrenadas intenciones

26.05.2012 | 03:33

La simulación se hace arte cuando alcanza su objetivo: luego de pasar desapercibida, traduce en hechos escondidas intenciones. No es, por tanto, un ejercicio de plena claridad ya que oculta lo que pretende y ésta ambición intenta sorprender. Sin embargo, durante la campaña electoral que desembocó en el 20-N (2011), más de un contrincante supo formularle preguntas retóricas a Rajoy, por ejemplo; la simulación, bien guarnecida por circunstanciales promesas, se despojó de su discreción y mostró injustas cartas. Una de ellas, de la baraja no, consistió en falsear; lo ocultó en un alud de ataques mediante prometedoras palabras ofrecidas a los ciudadanos. Como muestra: la política de empleo, sanidad y educación, entre otras, bastante pisoteadas. La segunda carta consistente en consolidar, mediante un rodillo relámpago, el autoderrotarse unilateralmente, ya que hoy, más que probablemente, verían considerablemente mermados diputados y senadores. Si la primera carta supuso retóricas propuestas, la segunda, fue todo un ataque a la línea de flotación del navío que más que tímidamente enarbolaba la bandera del bienestar. Es cuando se emplea el lenguaje, hablado o escrito, alcanzando subjetiva plenitud, deliberadamente partidista, sectario y cínico. El idioma y la política pueden ir estrechamente cogidas de la mano, máxime cuando son manipuladas, y la Historia lo testifica; a través del idioma, la búsqueda a veces denodada del eufemismo. Es el fecundo escritor uruguayo Eduardo Galeano quien nos dice: "el capitalismo luce el nombre artístico de economía de mercado; el imperialismo se llama globalización; las víctimas del imperialismo se llaman países en vías de desarrollo, que es como llamar niños a los enanos; el oportunismo se llama pragmatismo; la traición se llama realismo; los pobres se llaman carentes, o carenciados, o personas de escasos recursos (Patas arriba. La escuela del mundo al revés). Original imaginación que incide inteligentemente en una realidad deseada en maquillar. Los que no son originales ni imaginativos plagian: Súmate al cambio (2009, comienzos del 2010), de Sebastián Piñera, hoy presidente de Chile, o idéntico el lema empleado por CiU en las elecciones al Parlamento catalán (noviembre del 2010).
Restarle a otros implica sumar, y ésta indeseada suma ha consistido en la torpe por brutal Reforma Laboral del gobierno del PP, mutilar 3.000 millones de euros para Educación y 7.000 para Sanidad, y casi cercenar diferentes expectativas. El gobierno del PP condena a mujeres y hombres laboral y asistencialmente, y lo extiende impíamente a excelentemente bien preparados jóvenes. ¿Una generación perdida? El tiempo lo dirá, porque simular = bumerán, ya que las intenciones han quedado bien evidenciadas. Y soberbiamente erguidos, diestros en desdeñar, están forjando las siete llaves de lo que no es más que su propia oscuridad.

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