25 de mayo de 2012
25.05.2012
cien líneas

Milagro

25.05.2012 | 03:15

Los eufemismos acaban siendo luminosos si se saben descodificar los correspondientes camelos y sacar de mentira verdad. Otra reforma del sistema financiero, dicen, pero ¿qué demonios esconde el término reforma en ese contexto?
Para empezar, si los bancos son entidades privadas, a ver qué pinta el Gobierno haciendo reformas. Es como si se mete a reformar el supermercado de la esquina.
El Gobierno debería limitarse a evitar que se forme un oligopolio bancario y si hay quiebras apenas tratar de ayudar a los pequeños ahorradores, que los grandes ya tienen información y medios suficientes para defenderse.
Pero las cosas son al revés, de manera que el Gobierno es un cooperador necesario en el desastre financiero que ahora está encima de la mesa y en el proceso paralelo de permanente concentración bancaria y de refuerzo del oligopolio.
El penúltimo golpe ha sido intervenir Bankia para trocearla y que se la queden los gigantes financieros. La fórmula, que se ejecutará en solo unos meses, supone un préstamo de 15.000 millones de euros del Gobierno a los bancos a un interés ¡del 10%! Por si alguien no está familiarizado con las cifras, 15.000 millones es una ganga, casi el chocolate del loro, y el interés del 10%, un imposible.
Me temo que seguiremos como antes, el Gobierno mangoneando, luego interviniendo, luego obstruyendo el libre mercado, luego arruinando al sector y, ya que estamos al borde del precipicio, esas medidas supondrán necesariamente... un paso adelante.

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