20 de mayo de 2012
20.05.2012
tribuna abierta

Victimismo y medias verdades

20.05.2012 | 04:00

Contaba recientemente un diario de gran difusión que, ante las turbulencias que han afectado a España durante la última semana (con la prima de riesgo en máximos históricos y la bolsa en mínimos desde 2003), Mariano Rajoy está perplejo. Cree que su gobierno ha hecho todo lo que se le pedía desde instancias externas (reformas, recortes, nacionalización de Bankia), pero los mercados "atacan" a España y, en cambio, no recibe ayuda europea.
En concreto, hay un clamor desde medios gubernamentales, junto a banqueros y economistas, para que actúe el Banco Central Europeo con la compra de deuda española y disuada, así, a los "tiburones" que empujan a España al rescate (como sucedió en agosto pasado). Ocurre, sin embargo, que la institución que preside Mario Draghi hace dos meses que no interviene. ¿Por qué?
Aparte de que estas súplicas revelan la impotencia del Gobierno (De Guindos afirmaba que "España ha hecho todo lo que estaba en su mano"), al reconocer que lo único que evita el rescate es la liquidez suministrada por la entidad de Frankfurt, también esconden la razón por la que Europa no nos salva: la poca credibilidad de las reformas aplicadas (a nivel nacional y autonómico).
Y es que Bruselas ya no cree que la cuarta reforma del sistema financiero "sea la definitiva" (ante la falta de afloramiento de activos inmobiliarios tóxicos) y tampoco se traga la "profundidad de los recortes" de los respectivos gobiernos (cuando, como se sugería desde fuera: no se ha subido el IVA, no se han bajado sueldos de funcionarios del Estado, no se han recortado inversiones de AVE poco productivas, no se han reducido duplicidades administrativas o no se han bajado las pensiones). El caso es que, a la hora de evitar la intervención, España está en la prórroga. Y va perdiendo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine