17 de mayo de 2012
17.05.2012
la trinchera

Justo Gilberto: amigos de los amigos

17.05.2012 | 04:17

El CD Tenerife no pudo conseguir una victoria frente al RSL Alcalá, con el doble objetivo de consolidarse en la segunda posición de la tabla, con el propósito de tener el factor cancha a favor. Y a la vez brindarle los tres puntos al que fuera excelente jugador profesional, gran persona, Justo Gilberto González Expósito. Ese era el deseo de los jugadores, cuadro técnico y junta directiva del conjunto blanquiazul. Justo Gilberto se despidió con la misma humildad que durante 69 años le caracterizó. No hace mucho tiempo intenté que el CD Tenerife le hiciera un merecido y caluroso homenaje por su gran y excelente trayectoria como persona y futbolistas, pero todo intento fue en vano, pese a la ilusión de una plancha que estaba compuesta por muchas personas que queríamos a Justo Gilberto y que también fueron excelentes profesionales. Sin embargo, este directivo, que ya estuvo en otra época con Javier Pérez, no consideró y valoro que el buen amigo Justo Gilberto fuera merecedor de un homenaje por parte del equipo representativo. Justo Gilberto, al igual que su familia, no querían protagonismos, ni dinero, pero nosotros, los amigos, los que en verdad queríamos y valorábamos a Justo Gilberto, si que apostamos por un merecido homenaje. Había ilusión, ganas e importantes contactos para ponérselo fácil al CD Tenerife. La UD Las Palmas estaba dispuesta a venir gratis, pero el directivo de turno, que estuvo en el velatorio el sábado por la tarde y en el sepelio el domingo al mediodía, estaba solo, fumando y seguramente calmando su dolor por los remordimientos por no querer colaborar en su día con algo que era justo y merecido. No merece la pena dar su nombre, me refiero al directivo blanquiazul que un día me dijo en su despacho del Callejón del Combate: "que porqué el homenaje no se lo hacía la UD Las Palmas?" Pobre desgraciado, que pena me diste cuando te vi en el sepelio de mi gran maestro y amigo Justo Gilberto. Sentado solo y fumando como un descocido sin que nadie se acercara a saludarte, salvo algunos lames culos de tu cuadrilla del consejo blanquiazul. Pero no importa, Justo Gilberto recibió el homenaje de su vida con el amor incondicional de su maravillosa familia, los amigos que siempre estuvimos y compartimos grandes momentos con él. Y última despedida de afecto, admiración, amor y respecto de tanta y tantas personas de todo el Archipiélago canario. Gracias, amigo y maestro por brindarme tu amistad durante tantos años.

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