13 de mayo de 2012
13.05.2012
tribuna abierta

Hora de decidir

13.05.2012 | 03:49

Tras el estallido del "caso Bankia" (alejamiento de la presidencia de Rodrigo Rato y nacionalización, para evitar la quiebra), el Gobierno y la Unión Europea se acercan al momento de la verdad. Los mercados exigen medidas drásticas para finalizar lo que no se ha hecho bien durante cuatro años: sanear un sistema financiero lleno de activos tóxicos en sus balances. Y no hay más tiempo... si se quiere evitar la intervención (como presuntamente advirtió el presidente del BCE a Mariano Rajoy, en su visita a Barcelona).
El Ejecutivo, a través de su ministro de Economía, Luis de Guindos, parece moverse en la dirección adecuada (al exigir a la banca que eleve, en unos 40.000 millones de euros, las provisiones destinadas a cubrir préstamos problemáticos del ladrillo, añadidos a los 53.000 destinados en febrero pasado). Pero, como señalaban analistas externos, siempre va un paso por detrás de los acontecimientos. Y es que la medida podría servir para cubrir la exposición inmobiliaria, pero no destina dinero a los 1.4 billones de euros existentes en préstamos hipotecarios y deuda corporativa. Para eso, las provisiones deberían elevarse a cantidades que oscilan entre los 270.000 y los 380.000 millones de euros.
Evidentemente, España no puede afrontar sola dicha cobertura, por lo que debería pedir a Europa "flexibilidad" para que el EFSF (o fondo de rescate destinado a países) fuera usado para salvar al sistema financiero. A cambio, el país perdería el control sobre bancos y cajas. De lo contrario, la UE y el FMI podrían verse abocados a rescatar al Estado y a los bancos y se entraría en una espiral como la anunciada por el gurú Nouriel Roubini: intervención externa en 2012, reestructuración de la deuda... y salida del euro en tres años. Esta vez, ya no bastan los paños calientes.

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