10 de mayo de 2012
10.05.2012
tribuna abierta

El virus de la cutrez ataca

10.05.2012 | 04:00

Algunas calles del centro de nuestras ciudades parecen atacadas por un extraño virus: el virus de la cutrez. Surgen como hongos después de la lluvia, para desaparecer al poco tiempo, tiendas dedicadas a tatuajes, a artículos de pornografía o de santería, establecimientos expendedores de comida basura o negocios dedicados a la compra de oro, aprovechando la crisis. Los bellos, aunque muchas veces modestosescaparates de los viejos comercios, de las tiendas tradicionales, dejan rápidamente paso, uno tras otro, a nuevos locales que resultan casi ofensivos de pura fealdad, con sus escaparates de una estéticacutre que parecen no tener el mínimo respeto por el entorno. Todo lo cual se agrava además con los feísimos grafiti que cubren fachadas y cierres metálicos.
Uno se pregunta cómo es posible que se toleren tantos atentados al buen gustomínimamente exigible. ¿No hay nadie en los Ayuntamientos que imponga ciertas reglas que impidan tales desaguisados? Hay una degradación general del gusto estético que corre muchas veces paralelo con la, por otro lado, loable peatonalización de ciertas zonas urbanas, la cual parece atraer precisamente ese tipo de locales, establecimientos por lo general de vida muy breve y a los que por desgracia, tan pronto desaparecen, sustituyen muchas veces otros de parecida fealdad.
Y de lo cutre, a lo kitsch, esa imitación barata de estilos ajenos o extemporáneos. Algo que ha venido ocurriendo en tantos trechos de nuestra costa mediterránea, donde, lejos de respetarse la arquitectura tradicional, se han empeñado los promotores de urbanizaciones en levantar edificios del más pretencioso estilo árabe, Renacimiento o híbrido, construcciones que de ninguna manera desentonarían en cualquier Disneylandia. ¿Es posible, piensa uno, que haya degenerado tanto el gusto en un país que puede preciarse de tantos edificios y conjuntos arquitectónicos maravillosos? ¿No ven las autoridades municipales los destrozos que los permisos que tantas veces conceden están ocasionando? ¿O es que hemos terminado por acostumbrarnos a tanta cutrezque ya ni siquiera nos llama la atención?

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine