10 de mayo de 2012
10.05.2012
cien líneas

¡Ahora!

10.05.2012 | 04:00

Mayo, era por mayo, cuando, oh parusía, el Gobierno del PP liberalizó determinados sectores de la economía nacional. Así está anunciado y, sí, es liberalizar y no –o no solo– privatizar. La diferencia es abismal. Las privatizaciones de los noventa no fueron más allá del pase de unos monopolios de Estado a unos privados, pero esos monopolios privados pronto empezaron a perder fuerza y al final nos vamos a quedar sin grandes empresas. Ahora, sin embargo, se habla de liberalizar. Como la referencia, al menos implícitamente, son los servicios, de lo que se trata es de abrir un abanico de concesiones con ciertos mecanismos, de manera que haya competencia, así que menos costes y mejores prestaciones.
El problema fundamental de España son los monopolios. Incluso el gravísimo asunto del separatismo tiene como raíz los monopolios: si no hablas no sé qué idioma, no entras en determinados territorios que funcionan como cotos cerrados, y de igual forma todo lo demás. Las empresas monopolistas ganan barbaridades y, claro, no se renuevan. Un círculo vicioso que solo se rompe cuando todo se hunde. En tal escenario estamos, así que es el momento de empezar a liberalizarlo todo. Lo que se anuncia veladamente para mañana viernes y, sobre todo, la sanidad y la educación, los dos gigantescos semimonopolios públicos. A ver si Rajoy se atreve; si no, ahí está Esperanza Aguirre dispuesta.

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