07 de mayo de 2012
07.05.2012
tribuna abierta

Estímulos milagrosos

07.05.2012 | 04:00

Cuando lean estas líneas (y si no se han torcido los pronósticos) es probable que el socialista François Hollande haya ganado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas al actual inquilino del Elíseo, Nicolas Sarkozy. Es el momento que estaba esperando la opinión pública de izquierdas (y los presidentes de los países periféricos, como el nuestro, aunque sean de derechas) para contrarrestar a la "rígida" Alemania de Angela Merkel con medidas de "estímulo", que ayuden a recuperar el crecimiento.
¿Y cuáles son esas fantásticas medidas, defendidas por Hollande? Una especie de Plan Marshall, que impulse la construcción de infraestructuras en los países periféricos de la eurozona (¿estamos en 1946, en una Europa devastada por la guerra, necesitada de carreteras, trenes y aeropuertos? Quizá Hollande debería pasearse por Castellón o transitar por líneas de AVE de Castilla-La Mancha); usar el Banco Europeo de Inversiones por medio de operaciones de "ingeniería financiera", para elevar su capacidad de préstamo en la financiación de obras públicas (¿no eran esas prácticas las que llevaron al abismo a los grandes bancos de inversión estadounidenses en 2008?) y, ¡cómo no!, introducir un impuesto sobre las Transacciones Financieras, que eleve los ingresos de las depauperadas arcas nacionales (¡háganlo!, deben suspirar los gestores de hedge funds en la City de Londres o en Singapur, para atraer más negocio financiero huyendo de Europa).
Probablemente, cuando François Hollande se vea "un par de tardes" con Angela Merkel, entenderá algo que aún no ha visto, quizá por el fragor de la campaña: que no hay dinero y el BCE no puede crearlo de la nada, como sí hace la Reserva Federal. Pero eso da para otro artículo.

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