05 de julio de 2010
05.07.2010
Avueltas con España

Una crisis sin respuesta

Desde el punto de vista económico, España vive un momento equiparable al de la Transición y los Pactos de la Moncloa, con altas tasas de paro...

05.07.2010 | 01:09

Desde el punto de vista económico, España vive un momento equiparable al de la Transición y los Pactos de la Moncloa, con altas tasas de paro, o al de la época de adaptación al ingreso en la Comunidad Económica Europea, cuando fueron necesarias reconversiones importantes en el modelo productivo. Acaso la gran diferencia no esté en los problemas, que aunque distintos también fueron graves entonces, sino en la falta de ideas y de medidas de acompañamiento a los ajustes. Las crisis, cada una con sus peculiaridades, suelen repetirse, ya que en economía siempre hubo ciclos, por mucho que la reciente etapa de bonanza nos hiciera creer durante algún tiempo que era posible crecer de manera indefinida.

La verdad es que la crisis actual impresiona. Casi en un abrir y cerrar de ojos, España pasó de una tasa de desempleo del 8 por ciento (1,8 millones de parados a mediados de 2007) a superar el 20 por ciento de desocupados, con más de cuatro millones y medio de personas afectadas. Es evidente que el país necesita crecer y cambiar a la vez una parte de su modelo, para cubrir el vacío de la construcción. Sin embargo, no hay datos alentadores.

En este sentido, tampoco es una buena noticia el recorte del crédito que se avecina, como consecuencia de nuevos criterios fijados por el Banco de España en su intento de controlar la morosidad. Bancos y cajas no solo tendrán que ser más selectivos, sino que terminarán subiendo los precios de los créditos, lo cual no anticipa nada bueno, al menos a corto plazo. Lo único que funciona, más o menos, es el turismo. Y aún así, con cautelas, ya que en el sector nadie se atreve a ir más allá del moderado optimismo.

No menos que la propia crisis inquieta la falta de perspectivas, mientras nadie se explica la motivación que impulsa la dura austeridad impuesta a toda Europa por Alemania, en medio de fuertes presiones de los mercados de deuda, temerosos de no recuperar todo lo que tienen prestado. En España, por ejemplo, el Gobierno está llevando a cabo una política en la que cree pero que no tiene más remedio que aplicar. Y esto sí que es nuevo con respecto a otras crisis, en las que al menos había un criterio propio y un cierto horizonte. A día de hoy, seguimos ante una crisis sin respuesta.

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