11 de febrero de 2010
11.02.2010
La canción del verano

Don Bueso o La hermana cautiva

Para el gran erudito español Menéndez Pidal, Don Bueso deriva de una balada juglaresca alemana

11.02.2010 | 03:00

He aquí un romance con raíces europeas bien antiguas, si se acepta la hipótesis de Menéndez Pidal sobre sus orígenes medievales. Para el gran erudito español, Don Bueso deriva de una balada juglaresca alemana, sacada a su vez del poema austriaco titulado Kudrun, anónimo del siglo XIII, donde se trata del tema del libertador de la hermana cautiva; de ahí el segundo título que se le ha adjudicado a este romance entre nosotros, especialmente en lo que se refiere a Canarias.

Como derivado del poema de Kudrun, actualmente sólo se ha podido localizar una variante en el islote de Gotsi, colonia de bárbaros y austriacos emigrados en el siglo XIV entre los eslavos de la Carniola, donde aún se conserva la balada alemana titulada Meererin, única parecida en algunos rasgos al romance español, como ha señalado José Manuel Fraile Gil siguiendo a Menéndez Pidal. Si al este del Rhin puede decirse que hay un completo vacío sobre influencias del poema de Kudrun, en España se ha logrado mantener una palpable evolución gracias a la literatura de transmisión oral durante más de cinco siglos, que ha deparado múltiples versiones de diferente factura.
En cuanto a la métrica de los versos, ya Menéndez Pidal repara en que casi todas las variantes de Don Bueso pueden dividirse en dos grupos: las consideradas más antiguas por llevar el metro hexasílabo, típico de los romancillos como el nuestro de San Borondón ("Trimenda mentira / nos metió el patrón"...), y los formados por octosílabos, como sucede en las versiones consideradas posteriores o más recientes. Menéndez Pidal también nos habla de una tercera modalidad, formada por dobles dísticos, como sucede con la que recogió en Rodiezmo, al norte de León: "¡Oh, campos, oh campos / de la verde oliva, / donde mis hermanos / caballos corrían!. / ¡Oh, campos, oh campos / de la verde grana / donde mis hermanos / caballos domaban¡".

Las variantes españolas han ido tomando elementos autóctonos de forma inevitable, derivados de las tres culturas que convivieron en la Península antes de finalizar la Reconquista y tras la expulsión de los judíos sefardíes. De ahí que Menéndez Pidal no dude en considerar este romance como anterior a 1492, sobre todo al reparar en las versiones de metro hexasílabo que se conservan entre los judíos, tanto en sus colonias del norte de Marruecos como en Sarajevo, Salónica, Andrinópolis, Constantinopla, Rodas y Esmirna.

Así también lo reconoce Susana Weich-Shahak en su Romancero sefardí de Marruecos, cuando aporta una versión de Don Bueso cantada por Alicia Bendayán en Tetuán, en 1984, con versos hexasílabos: "Lunes, era lunes, / de Pascua Florida, / guerrean los moros / en campos de Oliva".

Las versiones españolas posteriores con versos octosílabos van incorporando personajes, sucesos, costumbres y demás rasgos peculiares a la trama original de la cristiana cautiva salvada por su hermano, como sucede con el torneo medieval que se convierte en "el día de los toreros". Lo mismo ocurre con las luchas fronterizas entre moros y cristianos, desde la Edad Media hasta las guerras con África de finales del siglos XIX y principios del XX.

De ahí que, con respecto a otras variantes en octosílabos halladas en Marruecos, la profesora Weich-Shahak piense en una posterior llegada del romance ya contaminado por la innegable influencia andaluza, región que vivió muy de cerca los conflictos fronterizos. Así se explican las continuas alusiones a los presos en África, al rapto de Melilla y al epílogo que cuenta la boda de la cautiva en tierras de moros.
Sin embargo, con respecto a la implantación de Don Bueso en España, quedaron algunas constantes que aún hoy se mantienen en las versiones más antiguas, al revés de lo sucedido cuando el poema austriaco y la posterior balada llegaron a otras latitudes, como ocurrió en Alemania, donde la reina raptora se convierte en posadera, con un evidente descenso de tono, según señala Menéndez Pidal. O en la redacción checa, en la que la acción pasa a ser un asunto de taberna?

En las variantes españolas más antiguas (las del metro hexasílabo) se conservan los incidentes esenciales del cautiverio y posterior rescate, como "el recordado detalle épico de la cautiva lavandera que, cuando se ve liberada, arroja al agua la ropa de la señora", pasaje que no existe en las demás versiones foráneas, según nos dice don Ramón en su magnífico análisis del romance.

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