04 de junio de 2008
04.06.2008
El balcón

Canarios en Chile

04.06.2008 | 02:01

La diáspora canaria ha sido casi interminable, admirable y dura experiencia. Y ahora sabemos que 88 familias fueron enviadas en 1903, con engaño, a un lugar inhóspito en el extremo sur del mundo, llegaron a su destino después de tres meses de viaje y grandes penalidades. Maribel Lacave, escritora canaria residente en el archipiélago Chiloé, lo ha investigado y lo ha dado a conocer recientemente en Los canarios del lago Budi, Ediciones Idea. Una historia apasionante y triste, pues esas 88 familias -en total unas 400 personas- fueron enviadas a tierras infértiles de extremado frío y lluvia. Respondieron a la llamada del gobierno para poblar la zona austral, pero en realidad el gobierno chileno se lavó las manos, entregando su destino a una empresa privada que era la titular de los derechos, dentro de ese capítulo de la esclavitud blanca a la que fueron sometidos miles de isleños en América. Algunos fueron apresados al intentar escapar y las comunidades indígenas, los mapuches, se apiadaron de las penalidades de estos compatriotas que se habían establecido en sus antiguas tierras y se pusieron de su parte. Por primera vez en la historia americana el colonizado se puso del lado del colonizador. Uno de los presos nos ha dejado un poema donde expresa su derrota y su gran desesperanza. Los indios acogieron a nuestra gente, hicieron movilizaciones en la conocida "rebelión de los canarios". Hoy hay unas mil personas en Chile descendientes de tales emigrantes, y otros andan desperdigados por Alemania, Perú, EE UU. Nuestras débiles huellas fueron rastreadas pese a la escasez de datos, y la propia autora se propone seguir investigando esa apasionante trama histórica de la que no teníamos la menor noticia en las islas.
Maribel Lacave pasó su infancia entre Canarias y el Sahara, y ahora reside en la isla de Quinchao, en el extremo sur del país suramericano. Ha recibido premios, así el Juan Alvarado, por Como florece el Dafne en el invierno. Varios cantautores han musicado textos suyos, tanto en España como en África y en América. También ha escrito prosa, en Dos para un tango, con su marido chileno, pero su fuerte es la poesía y la literatura para niños, así el libro Los cuentos de la abuela majareta. La poesía de Maribel constituye un viaje de búsqueda de amor y libertad, por la solidaridad. Cuando cierre los ojos, borraré las nostalgias, / las distancias, / los mapas. / Cuando cierre los ojos, / sólo el mar será patria. Mujer luchadora que ha vencido a la más terrible enfermedad, su voz registra emociones, alientos, esperanzas de un futuro mejor y más justo. Podaremos tristezas / y floreceremos, amor, / como lo hace el dafne en invierno. Lo dice con voz esperanzada: Soy diosa que camina / buscando paraísos en la Tierra / siempre amando sin descanso / siempre creciéndome sin tregua.

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