12 de octubre de 2018
12.10.2018
Desafío independentista

El Gobierno planea recurrir al Constitucional la reprobación del Rey por el Parlament

Calvo subraya que un Parlamento autonómico no puede cuestionar la figura del jefe del Estado

12.10.2018 | 15:48

El Gobierno estudia recurrir al Tribunal Constitucional (TC) la reprobación del rey por el Parlamento de Cataluña, una iniciativa que considera grave desde el punto de vista político, aunque carezca de fuerza jurídica.

En una conversación informal con periodistas durante la recepción ofrecida por los reyes en el Palacio Real con ocasión del Día de la Fiesta Nacional, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ha afirmado que el Ejecutivo seguramente recurrirá esta reprobación y ha subrayado que un Parlamento autonómico no puede cuestionar la figura del jefe del Estado, que es inviolable.

El Gobierno va a emitir todas las señales que aporten a Cataluña la estabilidad que necesita, para que nadie les venda fantasías, ha argumentado Calvo, antes de resaltar que la reprobación es políticamente grave y "no tiene un pase" desde el punto de vista jurídico, al tiempo que se ha preguntado qué hace un parlamento regional hablando de la forma de Estado.

En la misma recepción, el presidente Pedro Sánchez ha destacado, no obstante, que lo aprobado por el Parlament es "propuesta declarativa y sin fuerza jurídica" y ha recordado que hubo otra proposición no de ley similar durante el mandato de Mariano Rajoy y que aquel Gobierno no la recurrió.

Tras admitir que su Ejecutivo "estudiará" el asunto, ha insistido en que no se ha cometido "ninguna irregularidad ni ilegalidad" y ha incidido en que el problema catalán es un debate circular, en el que los independentistas pueden plantear un referéndum, pero saben que no cuentan con el apoyo de la mayoría de ciudadanos.

En ese punto, ha recalcado la necesidad que, a su juicio, hay en Cataluña de una dinámica de bloques que disgrega a la sociedad y ha defendido la política de su Gobierno en este terreno, que se encuentra actualmente en una primer fase de distensión y normalización.

La segunda fase -ha explicado- será abordar qué solución política debe darse a este problema, y la tercera, afrontar la necesidad -en su opinión- indudable de que los catalanes voten esa solución.

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