11 de octubre de 2018
11.10.2018
Temporal

Inundaciones en Mallorca: las víctimas mortales de la trágica riada

Las precipitaciones, que dejaron 233 litros por metro cuadrado en algunas zonas, desbordaron los torrentes y anegaron el pueblo de Sant Llorenç - El Gobierno iniciará los trámites para la declaración de zona catastrófica

11.10.2018 | 06:24
Inundaciones en Mallorca: las víctimas mortales de la trágica riada

La riada se llevó diez vidas. Ancianos atrapados en sus casas, un taxista y una pareja de turistas cuyo vehículo fue engullido, una madre que logró salvar a un hijo ante de desaparecer con el otro... En un descomunal operativo de búsqueda y rescate en mitad del caos tras el temporal, los servicios de emergencias encontraron entre la noche del martes y la tarde de ayer tres cadáveres en Sant Llorenç, tres en s'Illot, dos en Artà y otros tantos en Son Carrió. Además, un niño de cinco años continúa desaparecido. Un equipo de forenses se desplazó a la zona y, apoyados por policías y guardias civiles, iniciaron las labores de identificación que permitieron poner nombre a casi todos los fallecidos.

El recuento de víctimas, seis hombres y cuatro mujeres, fue lento y angustioso. En cuanto se tuvo conciencia de la magnitud del desastre, la movilización fue general en los municipios afectados. En Sant Llorenç, epicentro de la tragedia, se buscó casa por casa en la zona más afectada. Hacia las diez y media de la noche del martes se encontraron los primeros cadáveres. Bernat Estelrich Santandreu, de 81 años, apareció muerto en el sótano de su vivienda en la calle Ordinas. Poco después y cerca de allí se encontró el cuerpo de Joana Ballesteros Femenías, de 83 años, en la planta baja de la carretera de Son Servera donde residía.

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El resumen de la catástrofe por las inundaciones en Mallorca en 60 segundos. Vídeo: DM. Foto: EFE.

La tragedia alcanzó enseguida a Artà. Rafel Gili Sastre, ex alcalde del municipio de 71 años, fue hallado sin vida en su domicilio, una chalé a las afueras del pueblo, en la carretera de Canyamel. Gili se vio sorprendido por la riada cuando una de las paredes de su garaje se vino abajo por la riada. Estaba acompañado de otro hombre, un ciudadano polaco que logró ponerse a salvo subiendo al capó de un coche. La mujer de Gili estaba también en la vivienda y resultó ilesa.

Coches arrastrados

El desbordamiento del torrente sorprendió a varias de las víctimas en vehículos, que acabaron a merced del agua. Joana Lliteras Planas, farmacéutica de Manacor de unos 40 años, iba en el coche junto a dos de sus hijos, de 5 y 7 años. En la rotonda de la salida de Sant Llorenç hacia Son Carrió, la riada empezó a arrastrar su turismo. Lliteras llamó a su marido para explicarle lo que le estaba pasando. La llamada se cortó abruptamente.

Imágenes de las graves inundaciones

La mujer logró sacar a su hija mayor, que fue rescatada por un testigo cuando flotaba en mitad de la riada. Lliteras y su hijo pequeño acabaron desapareciendo junto a su Hyundai negro. El cadáver de la madre fue localizado a primera hora de la tarde de ayer en Son Carrió, cerca del cauce del torrente. El pequeño continuaba desaparecido al cierre de esta edición y los equipos de emergencias tenían previsto seguir buscándolo toda la noche.

El taxista de Cala Millor Juan Grande Sillero, conocido como 'Moncho', llevaba a una pareja de turistas británicos, Anthony Bernon Green y Delia Mary Green a un hotel de Cala Bona cuando la avenida arrastró el vehículo. La Guardia Civil encontró el taxi a las dos de la madrugada del miércoles en la desembocadura del torrente en s'Illot. El coche estaba sumergido y volcado sobre uno de sus laterales. Los cadáveres de los turistas fueron rescatados por los buzos del instituto armado. Ya por la mañana, en la misma zona, se encontró el cuerpo sin vida del taxista.

El taxista Juan Grande. Vídeo: ATLAS

Biel Mesquida Salas regresaba el martes a su casa, en la zona de Son Vives, en los alrededores de Sant Llorenç. La crecida bloqueó su furgoneta cuando se encontraba a unos 50 metros de la vivienda. Al parecer, decidió apearse y tratar de llegar andando hasta el inmueble. No lo consiguió. Ayer por la mañana, sus allegados hicieron un llamamiento y difundieron una fotografía suya para intentar localizarlo. Los peores presagios se cumplieron y el cadáver de Mesquida fue hallado al mediodía en esa zona.

Intensa fue también la búsqueda de una mujer holandesa de 80 años de la que no se tenían noticias desde la riada. Su desaparición atrajo la atención de los medios de su país, que pusieron el foco en la tragedia de Mallorca. La anciana apareció finalmente muerta ayer en la zona de Son Carrió. Tras algunos problemas en el cotejo de su documentación, la mujer fue finalmente identificada. Ayer por la noche, la única víctima de la que no se sabía el nombre era un hombre, aparentemente extranjero según informó el 112, cuyo cuerpo apareció en las inmediaciones del cementerio de Artà.

El día después en Sant Llorenç
La búsqueda de las víctimas se llevó a cabo en condiciones extraordinariamente adversas. Con calles y carreteras convertidas en "zona de guerra", según la definición de un voluntario de Protección Civil, se rastrearon decenas de vehículos amontonados, sumergidos o aplastados. A su paso, los equipos de emergencias dejaban una cinta atada al automóvil para marcar que ya había sido revisado.

Los trabajos de rastreo contaron con la ayuda de perros adiestrados, algunos llegados a la isla desde la península. La búsqueda fue especialmente intensa en la desembocadura del torrente en s'Illot, donde se temía que hubieran acabado varios vehículos con personas en su interior. Por momentos, la cifra de desaparecidos que se barajó llegó a 17. En muchos casos eran personas que, en mitad del desastre y la incertidumbre, no habían podido dar todavía señales de vida pese a estar sanos y salvos.

Complicada fue también la recuperación de los cadáveres. A oscuras, en mitad del lodazal que dejó a su paso la riada, entre los coches amontonados o abriéndose paso entre la maleza. Un equipo de forenses se desplazó a la zona afectada para realizar un primer examen de los cuerpos, que fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Palma para practicarles la autopsia. Agentes especializados de la Policía Nacional y la Guardia Civil participaron en los trabajos para identificar a los fallecidos. Los especialistas no descartaban tener que recurrir al cotejo del ADN con el de algún familiar para certificar su identidad.

Las consecuencias de la riada en Sant Llorenç. Vídeo: ATLAS

Hasta 233 litros por metro cuadrado

Las lluvias torrenciales caídas este martes por la noche en Mallorca dejaron en algunas zonas hasta 233 litros por metro cuadrado.

Más de seiscientas personas, entre militares, policías, bomberos y psicólogos, han integrado el dispositivo que ha trabajado sobre el terreno, en el que se acumulaban coches arrastrados por el agua, barro, cañas, maleza, muebles y enseres de todo tipo.

Numerosas carreteras, algunas de las cuales han permanecen cortadas, han sufrido daños, y se ha derrumbado un puente en la Ma-12 de Artà a Can Picafort y otro en la Ma-4023 de Porto Cristo a Son Servera se ha visto afectado en el firme del asfalto.

Para paliar los daños, el Consejo de Ministros iniciará este jueves los trámites para la declaración de zona catastrófica y la inmediata puesta en marcha de las ayudas económicas, según ha anunciado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que se ha desplazado hasta las localidades afectadas.

El Rey Felipe VI telefoneó este miércoles a la presidenta del Gobierno balear, Francina Armengol, para expresarle su pesar por las víctimas, su solidaridad con las familias y su apoyo a los afectados.

Hasta Sant Llorenç des Cardassar se trasladaron también el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Pablo Casado.

Según el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Rubén del Campo, lo ocurrido es un fenómeno altamente infrecuente. Ha explicado que la causa hay que buscarla en una gota fría que junto al viento del este de carácter marítimo, muy húmedo y templado, y el aire frío en capas altas de la atmósfera creó el "cóctel perfecto" para esas lluvias tan "intensas, torrenciales y persistentes".

La riada provocó cuantiosos daños. Vídeo: ATLAS

Las estaciones meteorológicas de la Aemet en las localidades de Artà-Colònia de Sant Pere y Artá, situadas en la comarca de Levante de Mallorca, registraron ayer 232,8 y 157,4 litros de agua por metro cuadrado, respectivamente.

Ambas localidades están muy cerca del municipio de Sant Llorenç; Artá-Colònia de Sant Pere y Artá se encuentran en una zona más elevada orográficamente a unos diez kilómetros.

Según datos de la Aemet, en la localidad mallorquina de Son Servera, que dista unos nueve kilómetros de Sant Llorenç y también situada en una zona más elevada, se recogieron hasta 97,2 litros por metro cuadrado.

Para este jueves, la situación tiende a remitir y estabilizarse, y la Aemet no mantiene ningún aviso por meteorología adversa en Baleares.

El 112 en Baleares ha habilitado el número de teléfono 900 600 112 para atender a los afectados y está también operativo para quienes quieran aportar información sobre los incidentes.

Estas inundaciones constituyen una de las tragedias más graves causadas por lluvias en los últimos 25 años en España.

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