07 de julio de 2018
07.07.2018
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El peligro de la guerra interna en el PP

La gran incógnita es si el partido, dirigido con puño de hierro desde 1990, puede salir bien parado del enfrentamiento interno cuando acaba de perder el poder

07.07.2018 | 03:25
El peligro de la guerra interna en el PP

Desde la elección en 1990 de José María Aznar como líder (por decisión de Manuel Fraga, el PP -entonces AP- ha sido un partido dirigido con puño de hierro en el que la cúpula ha impuesto siempre sus criterios. Y no se alteró en absoluto cuando Rajoy tomó el relevo. Hasta el punto que Aznar, quien le cedió el poder, quedó apartado, arrinconado y rencoroso. Ahora, el resultado de las primeras primarias del partido puede abrir una etapa más convulsa. Es la primera vez desde el 90 que el liderazgo se va a dirimir fuera del Gobierno. El líder caído por la moción de censura y luego dimitido, no sólo no ha designado sucesor, sino que ha hecho ostentación de no participar en la votación. Además, los 800.000 militantes que el Partido Popular presumía de tener se ha demostrado que era poco más que una fantasía pues sólo se han inscrito para participar en las primarias poco más de 66.000, el 7,6%.

Pero lo principal es el muy ajustado resultado. En efecto Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta de Rajoy y la preferida según todas las encuestas por los votantes del PP, ha quedado en primera posición con el 37% de los votos frente al 34% de Pablo Casado, uno de los secretarios de Génova que cabalga sobre su juventud, la alergia de muchos militantes a las 'mandarinas' (Soraya y Cospedal) y una inclinación más derechista que a la del gobierno Rajoy. Al parecer ha tenido algún apoyo del aznarismo. Es una diferencia no sustancial y Casado podría salir elegido por los compromisarios si consigue el apoyo de Dolores de Cospedal, la gran derrotada pues pese a ser la secretaria general del PP ha quedado en tercera posición con sólo el 25% de los votos, y del antiguo ministro de Exteriores García Margallo. Este apoyo es posible porque ambos han tenido serios encontronazos con Soraya. Quién ganará finalmente es una incógnita, pero por un momento me ha recordado aquel congreso de 1987 de la vieja AP en la que Hernández Mancha derrotó a Rodríguez de Miñón, el candidato que parecía tener más posibilidades. Aquello acabó mal y fue necesario que Fraga, el líder retirado, retomara el mando. Es difícil que la historia se repita y que Aznar acabe volviendo a Génova, pero?

Si gana Soraya, el PP seguirá siendo un partido de centro-derecha, con un liderazgo moderado, con experiencia de oposición y de gobierno y un cierto aire tecnocrático a lo Aranzadi (más jurídico que económico). Pero esta "moderación" no excluiría una gran pugnacidad contra Pedro Sánchez como hizo muchas veces Rajoy contra Zapatero: negociación con ETA, Estatut de Catalunya, crisis económica. Si gana Pablo Casado la animosidad contra el PSOE será incluso mayor y la línea política puede derechizarse o aznarizarse. Pero cualquiera de los dos se enfrentará a un desafío: ganar al PSOE pero también competir con Cs para ser el partido del centro-derecha. Ahora Rivera no está en un buen momento, pero si Sánchez tropieza por su falta de mayoría y el PP sale dividido y enfrentado de su congreso volvería a remontar en las encuestas. Por eso el PP se juega mucho en estas dos próximas semanas de julio.

Y quizás se enfrente a dos peligros -la guerra interna y la radicalización- que pueden estar conectados. El principal problema del PP es que el ciudadano medio -incluso algunos de sus electores- le juzgan como un partido ideológicamente lejano. Las encuestas del CIS dicen que en una escala de 0 a 10 -en la que el 0 es la extrema izquierda- los españoles se sitúan en una media del 4,5-4,7, un centro izquierda moderado. Al PSOE lo ven en posiciones próximas, algo por encima del 4, y al PP muy lejos, en el entorno del 8, mientras que a Cs le colocan sobre el 6. En principio Soraya está en posiciones más templadas que Casado, pero la rivalidad interna puede alejarles a ambos del centro político que en principio es donde se ganan las elecciones. Aunque Casado podría tener la ventaja (y el riesgo) de estar más próximo a la protesta de una derecha populista que ha tenido éxitos recientes en Europa. ¿Puede ser Casado un revulsivo positivo para la derecha española? ¿Puede -si es elegido- hacer cargar al PP con problemas serios de credibilidad por su cuestionado curriculum académico?

Sin duda que Soraya está más próxima a la imagen tradicional de un centro-derecha moderado y solvente y por lo tanto puede tener un electorado mas amplio, pero su riesgo es que esta cualidad no sea apreciada por unos compromisarios que -traumatizados por la pérdida del poder- crean que la política de Rajoy (y de Soraya) haya sido demasiado prudente y que deseen mas punch.

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