16 de marzo de 2019
16.03.2019
Prueba

Ducati Multistrada 950 S, el don del equilibrio

Con la frenada combinada, la suspensión semiactiva, el cambio rápido y un motor que lo aguanta todo, esta versión se reafirma como la Multistrada para todo tipo de pilotos

17.03.2019 | 03:56

Una personalidad que sigue intacta

  • Pocos cambios en una línea reconocible y moderna. La Multistrada 950 apenas hereda las tapas laterales de su hermana mayor, la 1260, para hacer más limpio el frontal y unas nuevas llantas de aleación aligeradas que en la variante más deportiva y equipada se sustituyen por unas de radios. Hay cuatro paquetes de personalización, uno por cada uno de los caracteres que conviven en la Multistrada. El 'Touring', con maletas laterales, puños calefactables y caballete central; el 'Sport', con silencioso homologado Termignoni, intermitentes led y tapa de bomba de agua en aluminio mecanizado; 'Urban', con top case, bolsa sobredepósito y toma USB; y 'Enduro', con luces led suplementarias, barras protectoras de motor, protector del radiador y cárter en aluminio y estriberas de acero.

Afianzada como la Multistrada más accesible, Ducati incide en esta etiqueta al hacer 950 más segura y aún más fácil de conducir. Y lo hace proporcionándole lo último en tecnología con la plataforma inercial de seis ejes de Bosch –la famosa IMU– de seis ejes como llave. Es este componente el que abre la puerta de sistemas como el ABS de curva y el asistente de arranque en pendiente.

Probamos la versión S, la más tecnológica y deportiva, en un enorme bucle de 320 kilómetros desde Valencia (sede de la presentación internacional a la que asistió NEOMOTOR) hasta la localidad castellonense de Montanejos. Punto de peregrinación cada fin de semana de cientos y cientos de moteros atraídos como moscas a la miel por su carretera sembrada de curvas. Precisamente, el medio natural de la Multistrada 950 S, posiblemente, una de las motos más equilibradas y completas de cuantas hemos probado en mucho, mucho tiempo.

La sensación de control que aporta es tan grande que –valga la paradoja– su conducción resulta relajante incluso cuando se lleva a un ritmo alto. Si la 950 merece más que nunca el apelativo de la Multistrada para todos los públicos es porque toda la tecnología se compenetra perfectamente y en una misma dirección: proporcionar control al piloto. Un buen ejemplo es el sistema de frenada combinada, que al accionar la leva del potente equipo de frenos delanteros Brembo, reparte la fuerza entra ambos trenes, estabilizando rápidamente la moto en fuertes apuradas y mejorando notablemente el comportamiento dinámico en descensos.

Por supuesto que conserva los cuatro modos de conducción (Sport, Touring, Urban y Enduro), pero su instrumentación LCD a color emplea ahora un interfaz mucho más intuitivo a la hora de navegar y afinar la configuración del control de tracción (ocho niveles), la entrega de potencia, el ABS (tres niveles), etcétera. A propósito de los modos, el deportivo es el que hace más viva y divertida la Multistrada 950, aunque en asfalto roto conviene recurrir al más rutero porque la suspensión es demasiado fiel a la hora de transmitir todas las irregularidades del terreno.

Aunque los 'Riding Modes' actúan sobre la suspensión, esta versión más equipada marca la diferencia en ese apartado dinámico con la semiactiva Ducati Skyhook Suspension Evo, otro componente electrónico que redunda en esa facilidad de manejo y en una nobleza extraordinaria al realizarse constantemente ajustes en compresión y extensión. Así actúa evitando las lógicas pero incómodas transferencias de carga que se producen al acelerar y frenar. El DSS Evolution trabaja sobre los datos que aportan los sensores del control de tracción, el ABS y la IMU.

También ayuda a hacer aún más agradable el tacto general de la moto el embrague de accionamiento hidráulico, aunque en el caso de la versión S, es un pecado no aprovechar las ventajas del 'Quick Shift' tanto para subir como para bajar marcha. La posición de conducción relajada y la protección que brinda la pantalla ajustable (con un sistema manual demasiado adusto) son la última pincelada de una rutera infatigable que puede ser divertidísima si se quiere.

No nos olvidamos del motor. Como con su diseño, Ducati sabe que tiene en el carácter de ese propulsor Testastretta a 11º de 937 cc y 113 CV a 9.000 rpm uno de los puntos más valorados por los 'multistradisti', así que permanece intacto. Misma fuerza y ese 80% de los 96 Nm de par disponibles entre las 3.500 y las 9.500 rpm que proporciona a este modelo unas recuperaciones milagrosas y una innata capacidad para 'ducatear'.

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