10 de marzo de 2019
10.03.2019
Siete rutas por las Islas Canarias

Fuerteventura y el Audi Q3 35 TDI: Tal para cual

Fuerteventura ofrece más de 150 kilómetros de playa, infinidad de rincones paradisíacos e innumerables alternativas para disfrutar al aire libre ha de recorrerse al volante de un SUV y si tiene el estilazo y el confort del nuevo Q3, mejor imposible

10.03.2019 | 13:23
Audi Q3 35 TDI

Una precisa puesta al día

  • Necesitaba el primer Q3 un reemplazo y esta segunda generación ha cubierto bien las costuras que el paso del tiempo había dejado a la vista. Más amplio en todas sus cotas, más espacioso en su interior y con un maletero de volumen variable, los asientos están hechos a prueba de trayectos largos, como el que nos lleva a cruzar Fuerteventura de punta a punta.
  • También sus asistentes a la conducción, un terreno en el que el Q3 necesitaba urgentemente refuerzos y en el que se pone al día al hacerse de serie con el aviso de salida involuntaria de carril y el de frenada avanzado con observación del entorno (Pre Sense Front). Su diseño también necesitaba un impulso y lo ha recibido con unos rasgos más precisos, más tajantes. Eso incluye la versión octogonal de la característica parrilla Audi, las tomas de aire laterales o las nuevas ópticas. En esta versión S-line Edition, además, el paragolpes y las barras longitudinales de techo en negro a juego con la parrilla, le dan un toque más exquisito.

Paradas recomendadas

  • Parque Natural de las Dunas de Corralejo.- Son nueve kilómetros salpimentados por pequeñas calas y grandes playas de arena muy fina en un entorno desértico de película. Tanto, que este pasado verano esta zona se convirtió en escenario natural para el rodaje de Wonder Woman. Otra superproducción, Han Solo: Una historia de Star Wars, eligió el Parque Natural de Jandía, al sur de la isla.
  • El Cotillo.- Cualquier ruta que termine con un atardecer en el pueblo de El Cotillo merece la pena, especialmente con vistas a la Playa del Castillo. Su costa está repleta de playas, pero una de las mejores es la de la Concha, que es especialmente tranquila por estar protegida por un arrecife natural. A la izquierda se va hacia el pueblo atravesando la zona de 'Los Lagos' y hacia la derecha se va hacia el faro del Tostón.
  • Lajares.- Como El Cotillo, el pequeño pueblo de Lajares irradia buen rollo y ambiente surfero. Los fines de semana de verano, su plaza es punto de encuentro de artesanos y músicos en un mercadillo que invita también a disfrutar de la gastronomía local, ya sea pescado, carne de cabra o los riquísimos quesos majoreros con denominación de origen. Lajares es una buena alternativa para aquellos que buscan un tipo de turismo alternativo, ya que hay una amplia oferta de casas de alquiler. Muy recomendable también aprovechar los caminos que bordean la carretera principal, la que lleva a Corralejo, para contemplar su paisaje de antiguos volcanes y si es en bicicleta o corriendo, mucho mejor.
  • Montaña de Tindaya.- Considerada sagrada por los antiguos aborígenes (que dejaron como vestigio más de trescientos grabados en forma de pie, esta montaña de 400 metros de altura es uno de los puntos más emblemáticos de Fuerteventura. Conviene desviarse desde la FV-10 y, a pie, tomar el sendero que, desde la cara suroeste de Tindaya, permite recorrerla. Es otro de esos muchos puntos de la isla que conviene ver, por los colores y matices que aportan a su paisaje, al amanecer o al atardecer.

La variedad de paisajes que ofrece cada una de las Islas Canarias se traduce en una asombrosa diversidad de carreteras. Si hace un par de semanas terminamos saciados de curvas, pinos, tabaibas, cardones y montaña en Gran Canaria, Fuerteventura nos regala una serie de rutas en las que la recta es la más común de las formas con un entorno completamente desértico.

Ese paisaje árido y volcánico es uno de los grandes encantos de Fuerteventura cuyo territorio, 1.660 kilómetros cuadrados (el más amplio de las tres islas orientales), fue declarado por la UNESCO Reserva de la Biosfera en 2009. Eso incluye los más de 150 kilómetros de playa de su contorno, en su mayoría de arena blanca y aguas de un color, el turquesa, que contrasta con este acabado naranja del nuevo Audi Q3 en su versión S-line Edition con el que afrontamos la ruta de Fuerteventura, la segunda de nuestras siete rutas por las Islas Canarias. Un entorno para poder comprobar los avances hechos por el SUV compacto en materia de confort y asistentes a la conducción.

A modo de abanico, desde la capital, desde Puerto del Rosario, podemos tomar cuatro direcciones. La primera invita a conocer por la FV-20 la cara más escarpada y virada de la isla en busca de la villa histórica de Betancuria (su primer asentamiento en el Siglo XV) y de ahí hacia Pájara y Tuineje. La segunda, tomando la FV-10, nos lleva a La Oliva y la tercera nos conduce hacia el sur en un largo camino hasta Morro Jable, a través de la FV-1 y la FV-2. Cualquiera de ellas nos descubre rincones y espacios con los que completar el inmenso puzle de paisajes que es Fuerteventura; sin embargo, optamos por tomar el camino hacia el norte para realizar con el Q3 la ruta hacia Corralejo, El Cotillo y Tindaya.

Por las características de la isla y sus carreteras, pudimos aprovechar las ventajas de asistentes del nuevo Audi Q3, como el de velocidad adaptativo, el de mantenimiento de carril y la instrumentación digitalizada, que en sus versiones más equipadas (como la S-line Edition que hemos probado) se sirve de una pantalla de 12,3'', la más grande. Con ella, con la pantalla del sistema de infoentretenimiento de 10,1'' y con el control por voz, se multiplica la utilidad de algunas funciones y asistentes. Incluso el navegador, ya que en una de las opciones de visualización que permite el Audi Virtual Cockpit, este puede abarcar gran parte de la pantalla de ese cuadro digital.

Desde Puerto del Rosario vamos enhebrando puntas y playas con el Q3 apuntando al norte. Lajas, La Cazuela... Es sólo el principio, porque ese carácter paradisiaco de Fuerteventura se muestra en todo su esplendor al llegar al Parque Natural de Corralejo, una franja de 2,5 por 10,5 kilómetros en la que la arena blanca de sus dunas (las mayores de las Islas Canarias) contrasta con el azul turquesa de las orillas de sus múltiples playas.

Con el modo 'comfort' activado en el Audi drive select, el cambio S tronic de siete velocidades y el motor 2.0 TDI de 150 CV funcionan con enorme suavidad. Probado recientemente en el SEAT Ateca, este propulsor tiene en su finura y su aquilatado consumo sus puntos fuertes, aunque en aceleración y lo que vulgarmente llamamos 'patada' -la entrega de par- nos sigue dejando fríos. Nada importante en un trayecto que invita a disfrutar del viaje con calma y de la forma más confortable.

Núcleo turístico del norte de la isla, al pueblo de Corralejo hay que disfrutarlo desde su paseo marítimo con vistas a la isla de Lobos y, en días medianamente claros, Lanzarote. Del noreste al noroeste tomando la FV-101 hacia la FV-109 que nos conduce a Lajares, un pequeño pueblo tomado por surferos y lleno de encanto. Lo dejamos atrás buscando la FV-10 que nos conduce a El Cotillo, otro exponente de la belleza de Fuerteventura y lo acogedor de sus pueblos y su gente.

Aunque en su mayoría, sus pistas de tierra son transitables mediante cualquier turismo, nunca viene mal tener el comodín de una buena distancia libre al suelo para llegar allí donde otros han de dar la vuelta. El Audi Q3 cubre esta necesidad con sus 140 mm de altura libre, un ángulo de entrada de 19º y uno de salida de 16º. Hay versiones con tracción total quattro.

Utilísimo también cuando de maniobrar por zonas más agrestes las cuatro cámaras del exterior que proporcionan una visión 360 a través de la pantalla multimedia para vigilar todo el entorno. Vía libre por tanto para poder desviarnos de la ruta que impone el negro asfalto para visitar el pequeño pueblo pesquero de Majanicho o dejar atrás El Cotillo para, bordeando su costa, disfrutar de las vistas de playas como la del Águila.

Además, el maletero de carga ajustable con tres niveles de altura y la posibilidad de desplazar longitudinalmente los asientos posteriores permite aprovechar las posibilidades de ocio al aire libre que ofrece una isla considerada el paraíso para los practicantes del windsurf y el kitesurf que, sin duda, valorarán la posibilidad de que la apertura y el cierre del portón se realice de manera eléctrica.

Nuestra ruta enfila la recta final por la FV-10 dejando atrás La Oliva y desviándonos ligeramente hacia Tindaya antes de visitar el Monumento a Unamuno que da la espalda a Montaña Quemada mirando a otra, la de la Muda. Cerramos el bucle siguiendo esta misma carretera por La Matilla, Tetir y hasta volver, de nuevo, a Puerto del Rosario.

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