26 de diciembre de 2018
26.12.2018
TRIUMPH SPEED TWIN

Triumph Speed Twin, con nombre de leyenda

Hincklye revive un modelo histórico con la meta de poner a sus pies la categoría de las roadster custom partiendo de la base de la insustituible Thruxton

26.12.2018 | 14:40

Motor con carácter propio

  • Vale que el motor es el mismo Bonneville High Power de 1.200 cc, pero este bicilíndrico en paralelo emplea sus propias tapas de levas de magnesio, tapas de motor aligeradas y un embrague optimizado para proporcionar un accionamiento sencillo y suave con función antirrebote asistida. Los escapes, con unos silenciosos apuntados han sido diseñados para emitir un rumor inconfundible. Volviendo al propulsor, está refrigerado por líquido, pero el sistema ha sido cuidadosamente ubicado para no romper la estética clásica del modelo.

Una clásica del Siglo XXI

  • Como todas las 'modern classics' de Hinckley, la Speed Twin ofrece al piloto avances tecnológicos como los modos de conducción (Sport, Road y Rain), ABS, control de tracción desconectable, iluminación led en ópticas delanteras, trasera e intermitentes, toma de alimentación USB para poder recargar teléfonos inteligentes y controles en el manillar. Aunque el cuadro de instrumentos respeta el diseño de doble esfera, incorpora un menú digital que informa sobre la marcha engranada, el modo de conducción, autonomía, gestión del control de tracción y un largo etcétera.

Si hay una marca con una hoja de ruta clara a la hora de recuperar del pasado un modelo como si, en realidad, no hubiera dejado de producirse jamás, esa es Triumph. Su colección 'modern classics' es un catálogo de ejemplos, así que en el caso de la Triumph Speed Twin sólo han de replicar el proceso. Para ello han ensamblado el motor bicilíndrico de 1.200cc con el mapa de inyección de la Thruxton (la más deportiva de esa vertiente retro de su gama) sobre un chasis completamente nuevo y, como aderezo, con componentes con un estilo que combina lo mejor de las Bonneville y las Street Twin.

El modelo original del ya lejano 1938 se ganó la fama de moto enérgica y manejable. La etiqueta de deportiva entre las 'modern classics' de las Triumph contemporáneas estaba reservada a la Thruxton R y es precisamente de este modelo del que hereda ese propulsor bicilíndrico en paralelo y, con él, toda su potencia (97 CV) y par (112 Nm). Casi por sorpresa, la marca inglesa ha bifurcado su oferta de clásicas de altas prestaciones, aunque en el caso de la Speed Twin, con un planteamiento roadster y como hermana mayor de las Street Twin.

Potencia al margen, subraya con insistencia el fabricante que si hay algo en lo que despunta su nuevo modelo es en manejabilidad, una propiedad que en términos de deportividad no sirve de nada si no se acompaña de precisión. Esto corre a cargo de una horquilla delantera de calidad, una doble suspensión trasera con ajuste de precarga y, de nuevo, un chasis que le debe mucho al de la Thruxton R.

A diferencia de ésta, es 10 kg más ligera y su posición de conducción es más natural mediante un manillar estrecho dotado de unas tijas y torretas específicas. El asiento está acolchado y con una altura respecto al suelo de 807 mm, pone esta moto al alcance de motoristas de un amplísimo rango de estaturas. Sumémosle en ese tacto deportivo que promete unos neumáticos Pirelli Diablo Rosso 3 sobre las llantas de aleación de 17'' y el control de tracción desconectable de serie.

También toca la fibra, y de qué manera, el diseño de cada componente. Desde el asiento biplaza acanalado hasta los guardabarros minimalistas, pasando por el depósito de 14,5 litros de capacidad con un tapón exquisito o los retrovisores, que siguen la moda 'café racer' situándose en los extremos del manillar. Hay multitud de detalles en aluminio cepillado y otros en aluminio anodizado.

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