10 de noviembre de 2018
10.11.2018
Prueba Skoda Fabia Monte Carlo

Para nostálgicos de emoción: Skoda Fabia Monte Carlo

El Fabia Monte Carlo desempeña un importante papel dentro de la oferta del fabricante checo situándose en el foco de numerosos clientes atraídos por su particular desarrollo y excitante mecánica

11.11.2018 | 02:48
Skoda Fabia Monte Carlo

Motor: Su latido le delata

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  • Sin ser presuntuoso, el comportamiento del motor responde a sus pretensiones. La destreza es una de sus principales cualidades y encaja a la perfección con el espíritu de esta propuesta. Buena parte de culpa la asume la mecánica de tres de cilindros 1.0 TSI de 110 CV. Desde el exterior el sonido que procede de debajo del capó confirma sus aspiraciones, en el interior es una invitación constante a llevar el motor alto de vueltas. Y es que a partir de las 2.500 rpm y a golpe de acelerador el tacto se vuelve algo más nervioso subiendo súbitamente de revoluciones.
  • No hay que olvidar que si bien su temperamento es un punto a su favor, la característica primera de este tipo de propulsores es conformar un conjunto con un rendimiento que premie el ahorro, con bajos niveles de consumo y por añadidura, con unas emisiones reducidas. Esa es la realidad del día a día y que por regla general nos lleva a una conducción más cómoda y sosegada. Lo realmente interesante es que ambos objetivos son factibles sin tener que estar demasiado pendiente de una conducción eficiente. Las aptitudes están ahí y si además ofrece cierta polivalencia el objetivo está más que conseguido.

Comportamiento: Sin olvidar sus raíces

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  • Sus dimensiones compactas, la altura de la carrocería, cierta dureza en el tarado de la suspensión, el uso de unas llantas especiales, su construcción en definitiva son reflejo de una herencia que va en el ADN de una marca con larga tradición deportiva. Mucho abría que imaginar para comparar a nuestro protagonista con su homónimo de competición sin embargo el conjunto se comporta de forma muy acertada, preciso en sus reacciones y sin vacilaciones, encadenando con garbo las curvas cuando se circula en carretera.
  • En la metrópolis se transforma, se vuelve más dócil aunque para ello es necesario ir engranando marchas rápidamente. Ello aporta una doble ventaja, por un lado reduce las pulsaciones del motor y por otro mantiene en cintura el gasto de combustible (4,7 litros/100 km de promedio). La habitabilidad está muy conseguida, incluso para usuarios de talla alta, el maletero ofrece 330 litros de capacidad (1.150 con el respaldo de los asientos traseros abatidos), y ayudas como el sistema de arranque en pendiente o como la frenada de emergencia facilitan el tránsito cotidiano. Los interesados podrán adquirir un Fabia desde 9.490 euros. En su variante Monte Carlo, incluido promociones, el precio es de 15.100 euros.

La llegada a Canarias de la última revisión del Skoda Fabia supone la alineación inmediata de una de sus versiones de más éxito, el Fabia Monte Carlo. La razón es obvia, tradicionalmente los planteamientos de estilo deportivo suelen causar un interés especial entre el público, sobre todo entre los más jóvenes, y el caso que nos ocupa no es una excepción. Un protagonismo avalado por las cifras de venta de sus antecesores y que, desde el lanzamiento de la primera edición en 2011, lo convierten en un fijo en la ordenación de la oferta de la marca en Canarias.

La fórmula es tan sencilla como efectiva. Bajo los dos colores de referencia, el rojo, como tono principal, y el negro acompañando a los elementos de carácter -spoiler delantero, faldones laterales, alerón trasero y difusor- se perfila una carrocería de actitud desafiante, remachada por unas sugerentes llantas modelo Italia de 16 pulgadas también acabadas en el color de contraste.

La edición que hoy les presentamos plantea, a su vez, una reconversión de la imagen exterior centrada principalmente en su fisonomía. Cambios que apuntan hacia la parrilla principal, en sintonía con el diseño adoptado por modelos de última hornada como el Karoq, nuevos grupos ópticos Full LED y un parachoques de nueva factura. Casualmente todos ellos, de alguna manera, también se suman al juego combinativo, al igual que la carcasa de los retrovisores, los cristales tintados o el amplio techo de cristal panorámico oscurecido.

Las señas de su identidad son igual de evidentes en el interior. El decorado está acorde con el principio de personalización que caracteriza a toda la gama. Este se formula sobre las mismas dos tonalidades – acabado Monte Carlo "Cherry Red"-, con una construcción del salpicadero muy simple y excesivamente rígida pero al mismo tiempo sugerente y ordenada sobre la que resalta el rediseñado panel de instrumentos compuesto por dos esferas analógicas y un display de información.

La sección central del salpicadero está dominada por la pantalla táctil con Bluetooth, equipada con sistema "Swing Plus" y compatible con Apple CarPlay y Android Auto. Debajo, sobre la columna, se sitúan los mandos del aire acondicionado y a continuación, el alojamiento para el puerto USB y la toma de corriente de 12 voltios. Los ocupantes de las plazas traseras también se benefician de la posibilidad de contar de dos accesos USB con los que se puede cargar el teléfono móvil o conectar cualquier otro tipo de dispositivo.

Para romper con la uniformidad de los detalles que impera en el resto de las versiones, Skoda apela a su larga relación con la competición. Los pedales cromados, el volante sport multifunción (achatado en el arco inferior) y los asientos deportivos "Red Edition" son el complemento perfecto para generar una atmósfera con más sustancia pero sin entrar en estridencias siguiendo los principios de moderación que rigen sobre toda la gama del fabricante checo.

Otra de las constantes en Skoda es su costumbre de implementar alguna solución práctica y como no, la atención por los ocupantes. Y así, por casualidad, nos tropezamos con un práctico paraguas en un pequeño compartimento bajo el asiento del acompañante. Detrás se encuentra una moqueta de doble cara que cubre todo el maletero. En clave seguridad, los más básicos sistemas de asistencia, por suerte, ya no son una opción. Sistemas activos como el control de estabilidad, el control de freno motor, el de distribución electrónico de la frenada o el freno multicolisión son en muchas situaciones, un gran aliado.

Como escaparate todo lo anterior está muy bien pero no es hasta que nos acoplamos al asiento del conductor que todo empieza a cobrar sentido. El agarre y tacto del volante, la distancia hasta la varilla del cambio manual, la postura baja (algo subjetivo siempre a criterio del usuario), o el amplio arco de visión sobre el exterior son premisas indispensables para empezar a hablar de verdad de ese lado emocional que se le presupone atendiendo a su configuración.

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