26 de octubre de 2018
26.10.2018
BMW X7

Lujo BMW en formato XXL

27.10.2018 | 00:11

Tres líneas de equipamiento

  • BMW replica en el X7 su política de versiones con una que realza su elegancia, la Design Pure Excellence, y el paquete deportivo M sacando punta a toda esa agresividad latente. Lo hace mediante embellecedores en negro brillante o cromado oscurecido, llantas de 21 pulgadas con dobles brazos en forma de M y tomas de aire ampliadas. La línea más estilosa, en cambio, calza unas llantas con brazos en forma de Y, embellecedores cromados y la parrilla con barras terminadas en aluminio mate. Para hilar más fino, el X7 también se reserva una serie de opciones del catálogo BMW Individual.

Una carta de motores a juego

  • Semejante coche ha de estar propulsado por motores a su altura. Son tres las alternativas y las tres de seis cilindros en línea, con tracción total inteligente xDrive y asociadas a una caja automática Tiptronic de ocho velocidades: la del gasolina xDrive40i con 340 CV y 450 Nm; y los diésel xDrive30d de 265 CV y 620 Nm y M50d de 400 CV y 760 Nm. La más potente se cubre con el diferencial deportivo M posterior y el paquete xOff-Road para marcar la pauta en términos de dinamismo y capacidades off-road.

El presente futuro

  • Por su tamaño, proximidad al Serie 7 y, para qué negarlo, por precio, BMW ha proporcionado al X7 lo último y lo mejor. El número de asistentes a la conducción nos llevaría páginas y más páginas de NEOMOTOR. Los más avanzados se reúnen en el paquete Driving Assistant Professional que incluye, entre muchísimos otros, el asistente de cambio de carril con ayuda a la esquiva (en caso de aparecer repentinamente vehículos o peatones en la trayectoria), el asistente para atascos, la alerta de tráfico cruzado, la alerta de prioridad o la de dirección contraria.
  • También se adelanta al futuro con el asistente de marcha atrás que forma parte del Parking Assistant (de serie) y toma el control al circular hasta 50 metros marcha atrás y a una velocidad de hasta 9 km/h en zonas estrechas o de poca visibilidad, como, por ejemplo, en un parking. Funciona almacenando los movimientos hechos por el coche mientras circulaba hacia delante a no más de 36 km/h y, luego, lo dirige deshaciendo ese mismo camino. El conductor sólo debe controlar acelerador y freno, eso sí, sin perder de vista el entorno del coche.
  • El equipamiento de serie del X7 también abarca el BMW Intelligent Personal Assistant. Un asistente personal ´a bordo´ capaz de aprender preferencias y ajustes favoritos del conductor e incluso de dar pie a una conversación informal, explicar el funcionamiento de algunos componentes o informar sobre el estado del vehículo. Todo ello mediante comandos naturales y sencillos que parten siempre de un ´Hola BMW´, aunque el sistema permitirá bautizarlo con un nombre propio que lo active.

Ahora que la inmensa mayoría de sus rivales han igualado su oferta SUV (ramificaciones coupé incluidas), BMW vuelve sobre sus pasos para lanzar un gran todocamino que es el adelanto de toda una nueva ofensiva de modelos.

Con la competencia pisándole los talones, BMW hace un quiebro y vuelve a un concepto de todocamino más puro cruzándolo con sus berlinas más nobles. El resultado es el X7, el más grande de toda su 'Generación X' y la avanzadilla de toda una nueva oleada de vehículos de lujo. Condiciones, en definitiva, perfectas para estrenar un nuevo capítulo en el libro de diseño de la marca alemana.

Más que aterrizar, este gigante de 5,1 metros de largo, dos metros de ancho y 1,8 metros de alto desembarcará en marzo del próximo 2019. No es uno de esos coches que 'maquillan' su tamaño con formas suaves. El X7 hace alarde de su volumen con un frontal impactante. Nunca antes la característica parrilla BMW había empleado unos 'riñones' tan enormes que parecen aún más grandes al engarzarse con unas dobles ópticas (LED de serie) muy rasgadas. Si se presta atención, estos faros tienen unas piezas azules en forma de equis que dividen esas parejas de faros. El X7 estrena una barra horizontal inferior que, según acabados, puede ser cromada o con un acabado más tridimensional.

Singularidad también en el lateral de proporciones todoterreno, pero, como el frontal, repleto de detalles. Muchos de ellos metálicos, como el amplio embellecedor que bordea las amplias ventanas o el de los estribos, que se extiende hasta los 'branquias' que hay tras las ruedas delanteras y que emerge de nuevo en el paragolpes posterior. Precisamente otro elemento cromado, el que hace de puente entre los dos pilotos, también es lo más característico de su parte posterior y lo enlaza con la Serie 7.

Triángulo virtuoso

Espacio, lujo y tecnología. Esas tres palabras se van dando el relevo a medida que recorremos el interior del X7. Vuelve al redil de la uniformidad BMW en la estructuración del puesto de conducción, aunque con una diferencia: que el conjunto de pantallas de 12,3 pulgadas, incluyendo la instrumentación digital, son de serie. La mayoría de los mandos que actúan sobre algún área de la conducción se agrupan alrededor de lo que BMW llama 'iDrive Controller'. Si se quiere, otros mandos pueden incluir aplicaciones de cristal de alta calidad. No los necesita el control de la climatización, que adquiere en este coche una solución estética y funcional gracias, de nuevo, a la tecnología.

Las puertas traseras son más grandes que las delanteras para dar fácil acceso a las dos filas de asientos posteriores. La tercera, que es de serie, no escatima espacio ni medios al contar con reposabrazos, soporte para bebidas, puertos USB y, como todos los demás asientos, con ajustes eléctricos. Entre la infinidad de opcionales, uno da idea de las reservas de lujo que ofrece el X7: un sistema de entretenimiento para las plazas traseras con dos pantallas táctiles de 10,2 pulgadas, DVD compatible con Blu-Ray, dos puertos USB, toma HDMI y dos conexiones para auriculares.

Con todos en su posición, el maletero dispone de 326 litros de capacidad. Si se pliegan (eléctricamente, por supuesto) los respaldos de la segunda y tercera fila, ésta se incrementa hasta los 2.120 litros. Y para que nada desentone, el portón se puede abrir y cerrar automáticamente con función manos libres.

También marca la diferencia el hecho de que el techo de cristal panorámico de accionamiento eléctrico sea de serie. Eso ayuda a que los pasajeros de la tercera fila (que en otros modelos de siete plazas viajan encajonados) tengan una mayor sensación de espacio gracias a toda esa luz. De noche, este Panorama Sky Lounge reclama su protagonismo con luces LED que crean más de 15.000 patrones gráficos que se proyecta en toda la superficie acristalada.

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