11 de febrero de 2010
11.02.2010

Tiana, el sapo y el vudú

11.02.2010 | 03:00

Tiana y el sapo, la estrenada historia que Disney propone, cuenta con un mago y una sacerdotisa vudú que hacen y deshacen alrededor de un hechizo. Sabemos lo aficionada que es la factoría Disney a la ahora de incluir los poderes mágicos en sus tramas, brujería, hechiceros, espiritismo? Incluso en una de sus incursiones adora a Satanás frente a un espejo. Es nueva, en cambio, su propuesta vudú, pero tiene un denominador común con lo anterior: todos están relacionados con el ocultismo y por tanto con el demonio. Supongo que los padres ignoran que los vuduistas invocan a ciertos demonios (aunque ellos los llamen dioses) y los asistentes a la ceremonia acaban siendo poseídos por ellos, es decir, son rituales de posesión diabólica. ¿Es adecuado este trasfondo que Disney nos vende una y otra vez como cine infantil? ¿No es más bien un modo de familiarizar a nuestros hijos con un mundo tenebroso y maligno a través de sus bien diseñados personajes?

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