17 de marzo de 2019
17.03.2019

"Los problemas de la crisis económica y la corrupción beneficiaron al sector"

17.03.2019 | 01:24
Víctor Almonacid.

Víctor Lorenzo Almonacid es el nuevo secretario técnico del Ayuntamiento de La Laguna, gracias a que la Ley de Grandes Municipios permite dos secretarios en la misma Corporación. El secretario llegó a este puesto mediante una comisión de servicios, después de 20 años trabajando en la administración pública, principalmente, en la Comunidad Valenciana, de la que procede, y explica cómo será su labor y la situación de la Corporación.

¿Cuál es la labor que va a llevar a cabo en La Laguna?

Mis funciones van a hacer las propias del secretario: asistir a las juntas de Gobierno, emitir informes y certificados... Pero además, se me han encomendado las funciones relacionadas con la dirección, el impulso y la coordinación de todos los proyectos relacionados con la administración electrónica.

¿Cómo se podría mejorar el papel de la administración electrónica en La Laguna?

No debería preocuparnos tanto el convertir los expedientes en electrónicos, como el mejorarlos. Lo electrónico es un formato, pero no podemos digitalizar el caos. Lo primero que tenemos que hacer es un buen lavado de cara a los expedientes, porque a lo mejor hay que simplificar y sustituir las instancias por declaraciones responsables, para no tener que presentar el ciudadano más documentos de los que la ley les obliga. A lo mejor tenemos que dejar de pedir documentos como la fotocopia del DNI, o el certificado de empadronamiento, teniendo en cuenta que nosotros somos el Ayuntamiento y se supone que sabemos si una persona está empadronada o no. Por ello, lo primero de todo es simplificar los procedimientos, porque si no, tendremos un caos electrónico o una burocracia electrónica, que es igual o peor casi que la burocracia en papel. En este sentido, siempre digo que el mejor trámite es el que no existe, el que somos capaces de eliminar para siempre.

¿Cómo se ha avanzado en los últimos años en esta materia?

Desde que entré en la administración me di cuenta de que era muy mejorable e iba siempre muy por detrás de la sociedad y de la tecnología, por lo que me di cuenta de que, probablemente, si la administración podía mejorar era por el camino de la administración electrónica y de la simplificación de los trámites y la eliminación del papel. En aquella época yo era un friki, porque hablaba de cosas de las que no hablaba nadie y tenía encontronazos con personas de mi profesión que entendían que el papel era mucho más seguro que el expediente electrónico. Son debates que ahora parecen ridículos, pero en 2002, 2003 y 2004 yo estaba un poco solo contra el mundo. Para la evolución de la administración electrónica hubo dos factores negativos, como la crisis y la corrupción, que fueron buenos, porque la administración electrónica es mucho más eficiente y económica. Si había que ahorrar dinero, era positiva y, en cuanto a la corrupción, se pudo visualizar que lo electrónico deja rastro, por lo que hay una posibilidad menor de cometer ilegalidades si el expediente es electrónico. Se convirtió en un arma muy potente contra la crisis y la corrupción, y en ese momento, mi perfil profesional pasó de ser un friki a ser alguien que decía cosas con una cierta coherencia.

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