07 de diciembre de 2018
07.12.2018
Reconocimiento tras la catástrofe

Homenaje al milagro del 'Berge Istra'

Una placa en Punta del Hidalgo recuerda la tragedia en la que fallecieron 30 personas y donde únicamente sobrevivieron dos isleños

07.12.2018 | 19:57
Homenaje al milagro del ´Berge Istra´
Un instante del acto en Punta del Hidalgo.

Más de 40 años después de la tragedia, Imeldo Barreto y Epifanio Perdomo continúan siendo grandes amigos. Y no es de extrañar, tras haber compartido la experiencia de vivir 20 días en una balsa a la deriva, después de pasar hambre, fuerte frío por las noches y abrasador calor durante el día y curarse las heridas el uno al otro. Estos dos tinerfeños trabajaban a bordo del buque Berge Istra cuando se produjeron las tres explosiones que hundieron el barco en 1975, y son los dos únicos supervivientes de esta catástrofe que ha vuelto a la memoria del grupo de personas que se congregó en Punta del Hidalgo, en La Laguna, para inaugurar una placa a título honorífico en memoria de las 30 personas que fallecieron en aquel suceso, de los que diez eran canarios, y donde únicamente sobrevivieron Barreto y Perdomo.

Esta placa está situada en la plazoleta de Punta del Hidalgo ubicada entre el hotel Altagay y el restaurante La Caseta, y durante el acto celebrado ayer Epifanio Perdomo e Imeldo Barreto también recibieron la medalla de La Laguna, una distinción con la que, explicó el alcalde José Alberto Díaz, "se quiere reconocer la valentía de los dos tinerfeños y que, además, aquel suceso no caiga en el olvido". "Esta historia está compuesta por un milagro tras otro", afirmó el regidor nacionalista, quien recordó que la placa inaugurada es el resultado de un acuerdo aprobado por unanimidad por el pleno de La Laguna.

"Fue duro pero siempre mantuvimos la fe y esperábamos encontrar a alguien que nos ayudara", afirmó Imeldo Barreto, quien celebró, visiblemente emocionado, "que mi pueblo se haya vuelto a acordar de lo que vivimos". Lo mismo quiso confirmar su compañero, quien aseguró que ambos continúan siendo muy buenos amigos tantos años después de la tragedia, aunque matizó que, "más que vernos, hablamos sobre todo por teléfono".

"Estos dos supervivientes son el símbolo de una generación de luchadores canarios que se embarcaron en busca de un futuro mejor", expresó el alcalde lagunero, quien añadió que "pasar 20 días a la deriva, uno junto al otro, demuestra la colaboración que hubo entre ambos, la ayuda mutua que se prestaron y el cuidado de uno al otro, valores que hicieron que al final salvaran la vida. Tanto Imeldo como Epifanio demostraron una gran valentía y son un ejemplo de la fuerza del ser humano". Así, el regidor nacionalista concluyó que, con este acto, "aportamos nuestro granito de arena para que la población y la historia no olviden este suceso ni a sus protagonistas. Unos hechos que merecen ser recordados, además de que conseguimos mantener viva la memoria de aquellos que fallecieron en las aguas del Pacífico".

Ambos supervivientes fueron los encargados de relatar su historia tras destapar la placa y demostraron que, a pesar de que han pasado más de cuatro décadas, el recuerdo continúa vivo en su memoria. "Pasé mucha hambre y mucha fatiga, de aquello me vienen los nervios", aseguró Perdomo, quien agradeció una vez más a Barreto que le salvara la vida.

Y es que los dos tinerfeños se encontraban trabajando en la proa del Berge Istra, un barco noruego con bandera liberiana que transportaba minerales desde Brasil hasta Japón, cuando se sucedieron las tres explosiones que ocasionaron el hundimiento del buque. Imeldo Barrero fue capaz de nadar lejos del barco: "No fue fácil, aún no sé ni cómo lo hice. Lo único que recuerdo es que me dolían mucho los oídos, creía que me iban a explotar". El vecino de Punta del Hidalgo fue capaz de nadar hasta la balsa salvavidas y por el camino fue recogiendo todos los chalecos que encontraba, así como otros utensilios. "Empecé a gritar para ver si había algún otro superviviente y fue cuando vi a Epifanio, al que agarré por la cabeza y lo subí a la barca, donde traté de reanimarlo", relató Barrero.

Su compañero de penurias recordó que cuando despertó "escupía sangre y pensé que me iba a morir". Y así Perdomo tuvo que sobrevivir con un golpe en la cabeza y una fea herida en el pie durante los 20 días que duró la deriva por el océano Pacífico. "Lo pasamos mal, pero ya estamos bien", sentenció Imeldo Barreto antes de recoger agradecido la medalla de La Laguna.

Mientras que Epifanio Perdomo no ha querido saber nada del mar después de la tragedia del Berge Istra, Imeldo Barreto ha continuado dedicando su vida al líquido elemento porque "había que comer y por eso decidí seguir navegando"; y eso no ha evitado que los accidentes vuelvan a cruzarse en su vida. Y es que el lagunero recordó otro suceso del que fue protagonista en la década del 90 del pasado siglo. "Estaba navegando y un barco de Trasmediterránea vino directo hacia mí, así que me tiré al mar antes de que el buque me embistiera. Tuve que nadar durante tres horas para llegar al Puerto de Santa Cruz. Me acuerdo que era Martes de Carnaval y que todo el mundo estaba disfrazado mientras yo corría por la calle todo mojado. Me metí en una cafetería y pedí un coñac y un café. Cuando me calmé, llamé a mi hermano para que me fuera a recoger", relató el superviviente, quien parece que tiene una relación un tanto especial con el mar, del que no plantea separarse jamás.

El Berge Istra pesaba 227.550 toneladas y retornaba con petróleo del golfo Pérsico en el momento en el que se produjo la tragedia. El contacto con el barco se perdió cerca de Filipinas, el 30 de diciembre de 1975. Tras una semana sin señal, el 7 de enero de 1976, se declaró la desaparición del barco pero la operación de búsqueda puesta en marcha no permitió localizar ningún rastro de la nave por lo que terminó siendo suspendida el 16 de enero. Dos días después, el 18, los tinerfeños Barreto y Perdomo fueron rescatados por un pesquero japonés tras haber sobrevivido durante 20 días en una balsa a la deriva.

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