15 de septiembre de 2018
15.09.2018
Fiestas de septiembre La Laguna

El Cristo reluce en su día grande

El arzobispo emérito de Sevilla insta a "trabajar para construir el futuro" durante su homilía en la Catedral. La concejal Atteneri Falero es la primera mujer en llevar el pendón real

14.09.2018 | 23:39
Fiestas del Cristo La Laguna
El Cristo reluce en su día grande

El tiempo se alió ayer con los laguneros para que pudieran disfrutar de una jornada soleada por el día grande de las fiestas del Cristo, con la procesión cívico militar del pendón real de la ciudad que, en esta ocasión fue portado por la concejal de Fiestas y Educación, Atteneri Falero, convirtiéndose en la primera mujer que ostenta este honor, lo que despertó comentarios positivos de algunas mujeres que se encontraban esperando para ver la procesión.

Y es que antes de que partiera la comitiva, decenas de personas se encontraban ya en la plaza del Adelantado para ver partir la procesión, algunas conscientes de que iba a tener lugar dicho acto y otras, los turistas principalmente, sorprendidos por la cantidad de autoridades y agentes vestidos de gala que esperaban para partir en procesión. Aunque muchos de ellos con un denominador común: ninguno quería perderse el momento y guardar para el recuerdo las imágenes con sus teléfonos móviles.

Desde primera hora de la mañana, el casco histórico se convirtió en una cápsula infranqueable con el fin de que los festejos se llevaran a cabo de la manera más segura posible, por lo que vehículos de Protección Civil y la Policía estaban ubicados en todas las intersecciones del casco para evitar cualquier posible entrada de automóviles no autorizados, una medida que se ha tomado desde hace varios años en los actos multitudinarios al estar en nivel de alerta 4 antiterrorista.

El sonido de las salvas dio lugar a la salida de la procesión, que partió puntual a las 10:15 horas, mientras sonaba el himno de España, desde las Casas Consistoriales y contó con la presencia de diferentes autoridades políticas y militares. La anécdota de la mañana llegó de la mano del representante real y presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, quien, debido a la cercanía de su vivienda a la plaza del Adelantado, cruzó caminando junto a la procesión para llegar hasta el coche que lo llevaría hacia la Catedral, para ser recibido por el obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, y el resto de miembros del Cabildo Catedral. Justo antes de comenzar la eucaristía, el esclavo mayor, Francisco J. Doblas González de Aledo hizo entrega a Fernando Clavijo del bastón de plata de la Esclavitud.

Mientras este acto tenía lugar en las puertas del templo catedralicio, en su interior, los fieles más previsores aprovechan la oportunidad para hacer una instantánea del Cristo y para resguardarse a la sombra en la parroquia, que contaba con una temperatura más agradable que el exterior. Sin embargo, cuando comenzó a llenarse el templo, los abanicos se convirtieron en la banda sonora que acompañó a la eucaristía.

La misa, presidida por el obispo, estuvo a cargo del cardenal y arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, y fue cantada por el coro del Orfeón La Paz, dirigido por Juan Ramón Vinagre, que este año está celebrando el centenario de su fundación.

Carlos Amigo Vallejo inició su homilía asegurando que "La Laguna no es solo el lugar donde se ha nacido, sino que es su historia, su gente, un acento...".

Historia

El arzobispo se refirió a los orígenes del Cristo, que cuenta con siglos de historia. "Son 500 años de su devoción y de una religiosidad en torno a su imagen", manifestó. E hizo alusión a que, quizás, el primer recuerdo de muchos de los presentes sobre el Cristo era la imagen de su padre o abuelo señalando a la talla y diciendo: "Mira, es el Cristo", "y ese es un recuerdo que se conserva toda la vida".

Amigo continuó su homilía alabando a La Laguna y a los laguneros, de los que destacó que "lo que más les gusta es que a la gente le guste La Laguna".

Pero también tuvo un momento para la reflexión, preguntándose sobre el futuro de la iglesia y sobre todo, cómo queremos que sea. Y para todos los deseos de futuro es necesario "trabajar". "El futuro no vendrá, sino que se construye con la fe y con todos los recursos", señaló. "La iglesia Nivariense recogió esta devoción y nos la ha transmitido".

Carlos Amigo señaló que "hay que mirar al futuro con esperanza y trabajo, pero tenemos que mirar el presente con auténtica pasión y, sobre todo, necesitamos hacer una auténtica objeción de conciencia contra todo lo que sea desesperanza, contra todo lo que sea indiferencia, contra todo lo que sea miedo. No se trata de ilusiones, se trata de convencimientos. La esperanza para nosotros, cristianos, es vivir lo que se nos ha dado y hacerlo crecer con la responsabilidad de construir desde el presente la vida de la iglesia". Así, recordó que la iglesia Nivariense "es libre". "La palabra del señor no está esclavizada ni es prisionera de las circunstancia. Por eso esto es una iglesia libre y viva... Es la valentía de la caridad y del amor sin medida ni precio", matizó.

Al término de la misa, los asistentes, provenientes de diferentes puntos de la Isla, se agolparon a las puertas del templo para ver salir la comitiva y acompañarla hasta el Santuario del Cristo, dando fin a uno de los actos más esperados de estas fiestas laguneras.

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