21 de enero de 2018
21.01.2018

"Estas enfermedades hay que vivirlas con mucha dignidad y humildad"

Molina habló abiertamente de su lucha contra el cáncer en una entrevista a la opinión de tenerife

21.01.2018 | 09:11

El que fuera durante más de tres década una de las principales caras del sector primario en Tenerife jamás se rindió y, tras serle detectado un cáncer de páncreas en diciembre de 2014, continuó trabajando en la que era su gran pasión: la defensa del sector primario en Canarias. En una entrevista concedida a la opinión de tenerife en abril de 2015, Pedro Molina explicó que cuando conoció su diagnóstico médico pensó que "había tenido la suerte de tener una vida muy intensa" y que aquello "no era una tragedia".

Durante aquel encuentro periodístico recordó que "vine a trabajar a la Cooperativa [La Candelaria] y las compañeras me dijeron que de pronto se me pusieron los ojos y la piel totalmente amarillos. Fui al ambulatorio y el médico me derivó urgente al hospital". Tras 40 días ingresado perdió 30 kilos de peso. No obstante, siempre se mostró positivo y aseguró que "tuve la suerte de que no se hubiera extendido fuera del páncreas. De las posibilidades que había, la que me tocó fue la menos mala".

Molina aseguró que su vida no había cambiado demasiado tras el diagnóstico médico y reconoció que "no sé si todavía no he tomado conciencia de esta enfermedad o si tengo demasiada conciencia. Lo único que hice, cuando me dijeron lo que tenía, que fue el 30 de diciembre a las cuatro de la madrugada, fue mirarme al espejo decirme: "Llevo mucho tiempo esperándote, que sea lo que tenga que ser". Además, añadió que "he visto las cosas positivas que tiene esta enfermedad: que no lo haya tenido mi hijo sino que lo he tenido yo. La segunda, que no sea mi mujer quien ha enfermado porque si hubiera sido ella, mi hijo tal vez se hubiera tenido que criar, como me pasó a mí, sin su madre".

Pedro Molina nunca consideró tabú hablar de su cáncer puesto que "es una enfermedad normal que padece muchísima gente. Y estamos todos dentro del bombo. Lo único que me planteé el primer día fue que si este era mi final, yo había tenido la suerte de tener una vida muy intensa. Y si el cáncer me da una oportunidad, sin duda, me voy a agarrar a la vida".

Su día a día poco cambió después de una experiencia tan importante como aquella. "Lo único distinto es que cuando me dan la quimioterapia paso uno o dos días en los que me siento mal. No es una tragedia. Piense que cada año se diagnostican 3.600 nuevos casos en Canarias. Lo que creo es que este tipo de enfermedades hay que vivirlas con mucha dignidad y mucha humildad. No podemos ser soberbios. No somos mejores que nadie", comentó.

Pedro Molina siempre se mantuvo firme y aseguró que "no he tenido razones para hundirme. De momento he visto mucha solidaridad, amistad por parte de las personas que me conocen y afecto de mi familia". Añadió, además, que jamás pensó en dejar ninguno de los puestos de representación que ocupaba y, de hecho, "lo primero que hice al salir del hospital fue ir a la Cooperativa, antes de ir a mi casa, y vengo cada día", reconoció.

Aseguró que siempre tuvo "todas" las ganas de continuar con su trabajo para lograr que "la mayor reivindicación que tenemos es que el sector primario sea reconocido como productor de alimentos".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine