Hubo un tiempo en el que a Jose María Andrés, director de la autoescuela Irrintzi, le llamaban el “vasco loco”. “Es solo que mi realidad es diferente a la tuya”, les podría haber contestado citando al chiflado sombrerero de Alicia en el país de las maravillas. En su “visión” las personas discapacitadas y con problemas de movilidad, sin excepción, se ponían al volante de vehículos adaptados y se sacaban el carnet de conducir. El tiempo le ha dado la razón.

Cecilia Vega  |  

Hasta la autoescuela Irrintzi, localizada en Basauri (Bizkaia), acuden alumnos de toda España. Por allí han pasado David Rivas, el primer europeo sin brazos en manejar un coche con joystick gracias a sus pies; Andoni Agra, precursor en obtener el permiso de conducción con cuatro prótesis en sus extremidades; y Juan Ignacio García, afectado de distrofia muscular y primero en conducir con joystick desde su propia silla de ruedas. Pero la lista es muy larga. “Tenemos entre 50 y 80 alumnos al año y el porcentaje de éxito es del 100%. Uno de los casos que más me han marcado a lo largo de mi vida laboral, y es amplia y extensa, ha sido el de una alumna con parálisis cerebral. El grado de dificultad para asimilar la enseñanza práctica supuso mucho trabajo, esfuerzo y tiempo por ambas partes, pero verla hoy conducir su propio coche nos llena de satisfacción y alegría”, destaca Jose Mari.

"Tenemos entre 50 y 80 alumnos al año y el porcentaje de éxito es del 100%" Jose María Andrés, director de la autoescuela Irrintzi

La “locura” de Irrintzi arrancó hace más de 30 años con una alumna que quería sacarse el permiso de conducir para no depender de nadie a la hora de desplazarse en coche con su hijo discapacitado. “Que venga tu hijo y se saque él su carnet”, le dijo José Mari. Y así fue. En ese momento utilizaban coches automáticos con pequeñas adaptaciones, pero no era suficiente. En Irrintzi querían dar respuesta a todos los alumnos, incluidos aquellos que tenían muy limitado el acceso al puesto de conducción debido a discapacidades como tetrapejia, artogriposis, agenesia, enanismo distrófico, etc. Jose Mari recuerda cómo se lanzaron al mercado europeo en busca de una solución y con mucho empeño y lucha consiguieron homologar y legalizar ante el Ministerio de Industria y la Dirección General de Tráfico (DGT) el primer sistema de conducción con joystick en España, el Sistema Space Drive.

Coche adaptado - Foto: Soluciones ARC

Este joystick, con el que los conductores pueden arrancar, acelerar, frenar y controlar la dirección, es uno de los sistemas de adaptación más avanzado que existe, pero el listado de modificaciones, mecánicas y electrónicas, es tan extenso como el de necesidades específicas y particularidades de cada conductor, bien tenga discapacidad leve, media o severa. Estas soluciones no vienen de serie en los vehículos por lo que Irrintzi pone a disposición de los alumnos su propio taller de montaje, y marcas como FCA (Fiat Chrysler Automóviles) cuenta desde 1994 con el programa Autonomy, que trabaja con transformadores homologados (EFAMOA, Guidosimplex, ILUNION y Soluciones ARC) para modificar y adaptar todos los vehículos del Grupo (Abarth, Alfa Romeo, Fiat y Jeep) en función de las necesidades concretas de cada cliente.

Discapacidad al volante

El proceso para obtener el carnet de conducir es similar en todos los casos. Los requisitos que marca la Dirección General de Tráfico (DGT), se tenga o no algún tipo de discapacidad, son los siguientes:

  • Ser residente en España
  • Ser mayor de edad
  • No tener prohibición judicial
  • Reunir las aptitudes psicofísicas requeridas en relación con la clase de licencia que se solicite
  • Ser declarado apto por la Jefatura Provincial o Local de tráfico en las pruebas teóricas y prácticas

Hasta el punto 3 no hay margen de duda. En relación al punto cuarto, las personas con discapacidad deben acudir a un Centro de Reconocimiento de Conductores autorizado (donde se hace el examen psicotécnico) para que un médico evalúe si el aspirante reúne o no las aptitudes para poder conducir. En caso positivo, emitirá un informe “muy detallado” que recoja sus discapacidades y las adaptaciones en el vehículo que pueden suplir esa discapacidad. Tras esta revisión, también se determinan los “Códigos de la Unión Europea Armonizados y Códigos Nacionales” con las posibles limitaciones a la conducción, por ejemplo de velocidad y/o conducción diurna, explica Jose Mari.

Con este informe, el aspirante debe acudir a la autoescuela especializada para que gestionen el proceso de enseñanza, le preparen para las pruebas teóricas y prácticas y logre el quinto punto de la lista. Mientras el examen teórico es igual para todos los candidatos, Jose Mari señala que en la parte práctica “son un poco más estrictos”. “El alumno –describe- debe superar una prueba en pista cerrada y en circulación abierta al tráfico, con un médico, un técnico de evaluación y un examinador de la DGT. Una vez se aprueba este fase, ya se puede someter al clásico examen práctico de conducir” y el carnet que se obtiene es válido para toda la Unión Europea.

La libertad de conducir

En este proceso se encuentra John Schafter, bilbaíno de 21 años, estudiante de psicología y aficionado al automovilismo. “Fui seismesino” y como consecuencia de mi nacimiento prematuro tengo hemiparesia”, explica, refiriéndose a una parálisis cerebral leve que hace que tenga “menos fuerza” en el lado derecho de su cuerpo (brazo y pierna). En su caso la afectación es básicamente motora y no impide que John haga una vida completamente normal. Y dentro de esta normalidad se encontraba “tener carnet de conducir”. “Es algo importante y necesario. Nunca pensé que por mi discapacidad no pudiera conducir. Siempre supe que si me esforzaba lo lograría”, señala John. Y añade: “Mis padres tienen carnet. Vengo de una familia en la que gustan los coches y todos me animaron”.

John Schafter, alumno con hemiparesia - Foto: Autoescuela Irrintzi

John aprobó el examen teórico y tras “treinta y pico” prácticas en poco más de mes y medio ya se siente preparado para enfrentarse a la prueba práctica. “Lo único que diferencia mi coche de otro no adaptado es que tiene cambio automático (se prescinde del embrague) y lleva el freno y el acelerador en el lado inverso, es decir en el izquierdo”, cuenta.

En autoescuela Irrintzi los alumnos pueden hacer sus prácticas en coches adaptados a sus necesidades e, incluso, en las aulas tienen ordenadores adaptados con teclados que se manejan con los pies o situados a diferentes alturas. Pero estas facilidades no son norma común. De hecho, un estudio reciente realizado por FESVIAL y la Fundación CNAE en colaboración con Fundación ONCE denunciaba que “el 83% de los conductores con discapacidad no pudo formarse con un vehículo adaptado”. El informe revelaba, además, que “el 8% de las personas con discapacidad que obtuvieron el carné tuvieron que poner a disposición de la autoescuela su propio vehículo adaptado para poder formarse”, por lo que pedía a las administraciones públicas ayuda para dotar a estos centros de formación de nuevos recursos.

Juan Ángel Sánchez, alumno con discapacidad en pierna derecha - Foto: Autoescuela Irrintzi

“Cuando te pasa algo, tienes un accidente, una enfermedad… y sufres una discapacidad el mundo se te cae un poco encima. Estás asustado y tienes que rehacer tu vida. Encontrar una autoescuela con soluciones adaptadas es un paso muy importante hacia la normalidad”, relata Juan Ángel Sánchez, a quien un tumor y una cirugía agresiva hicieron que “perdiese articulación” en su rodilla derecha. De eso hace ya dos décadas en las que no ha dejado de conducir su vehículo adaptado (cambio automático y pedales de acelerador y frenos invertidos), algo necesario para su trabajo y que le da “total libertad e independencia”. Ahora, que ha recuperado movilidad en su rodilla, Juan Ángel se encuentra en la autoescuela Irrintzi para la “revisión de su permiso y supresión de códigos”, es decir, espera que tras una nueva evaluación de su caso, le permitan conducir “solamente con la modificación de colocar acelerador y freno a la misma altura”. En el horizonte, un nuevo reto: sacarse el carnet de remolque.

Juan Ignacio García, alumno con distrofia muscular - Foto: Autoescuela Irrintzi

Nuestros alumnos van sumamente preparados. El conductor o conductora con discapacidad, dada la formación que ha recibido, es por lo general, más seguro y mucho más responsable que otros conductores”, dice Jose Mari. Y con sus palabras da sentido a la frase que se puede leer en su web y que llevan poniendo en práctica desde hace más de 30 años “No formamos solo para el examen de conducir sino para toda la vida”.