Derbis que despiertan pasiones

El Oviedo-Sporting de este sábado en el Carlos Tartiere (20.45 horas) volverá a paralizar Asturias. Será un duelo antológico en el césped y en la grada que dará unos días de intensa alegría a media Asturias y dejará con el ánimo más bajo a la otra media. Y LaLiga 1|2|3 será testigo de ello.

El derbi asturiano se sitúa, por la dimensión histórica de sus dos protagonistas y sobre todo por el arrollador modo en que lo viven sus dos apasionadas aficiones, entre los más representativos del fútbol español. Es este, sin duda, un partido de primer nivel ya que entre los dos suman 80 temporadas en LaLiga Santander (38 el Oviedo y 42 el Sporting). Ambos equipos se han enfrentado 104 veces de manera oficial y ahora que ambos militan en LaLiga 1|2|3 queda patente lo potente que es la segunda categoría del fútbol español.

Familiares de Quini y Tensi

El clásico asturiano también es la historia de numerosas amistades que se refuerzan con la sana, aunque enconada, rivalidad.
Pocos jugadores representan más a los dos equipos que los ya fallecidos Quini y Tensi.
Ambos disputaron numerosos derbis en los que incluso se jugaron ascensos y descensos. Gloria García, viuda de Tensi, recuerda como “el día antes se llamaban por teléfono y decía Quini: "en el campo, enemigos; pero limpio ¿eh? Que todos tenemos hijos". Jorge Castro, hijo de Quini, se emociona al recordar el minuto de silencio que el Carlos Tartiere, el campo del Oviedo, guardó en honor de su padre tras su muerte el año pasado, “solo se oía el agua contra la chapa del estadio. Se me pone la piel de gallina al recordarlo”.

La misma sana rivalidad que une a Miguel Ángel Fanjul y Luis Álvarez. Son los socios más antiguos de sus equipos. Fanjul, de 95 años, del Sporting, y Álvarez, de 88, del Oviedo. Pero eso no les impide ser amigos. “Nos conocemos de toda la vida”, explican. “El Sporting es lo máximo, una parte importantísima de mi vida”, dice el gijonés, abonado al Sporting desde hace más de 80 años. “Cuando el Oviedo no gana me disgusto”, reconoce el ovetense. Sobre el partido, Fanjul augura entre carcajadas una victoria del Sporting “0-5”. Álvarez le contesta, con humor: “Pues entonces yo un 10-0, siempre por encima” y se dan un apretón de manos.

Miguel Ángel Fanjul y Luis Álvarez,
socios número 1 del Real Oviedo y del Sporting, Club de Regatas

El oviedismo y el sportinguismo es una religión para miles y miles de asturianos. Se ve en cada fin de semana en El Molinón y en el Tartiere y particularmente en los desplazamientos. Allá donde van, allá donde juegan los clubes, por recóndito que sea, hay sportinguistas y oviedistas. El vínculo del hincha es fuerte y persistente, fidelidad infinita, en las buenas y en las malas. Una bendición para los dos, sostén y aliento eterno. Entre los dos clubes suman casi 45.000 socios y miles de aficionados más, con peñas y accionistas en cualquier rincón del mundo, de México o Argentina a Australia o Nepal.

Sporting y Oviedo se reencontraron la temporada pasada después de más de 15 años. Cara a cara más de 5.000 días después. El Oviedo descendió en 2003 y peleó durante mucho tiempo para salir de Tercera y Segunda B. En 2012, la fidelidad y el empuje de su hinchada encandiló a Carlos Slim, uno de los hombres más poderosos del mundo, que entró en el club como máximo accionista y le salvó de su deuda. El Sporting es de los pocos equipos que no ha bajado de LaLiga 1|2|3. Agarrado a su productiva cantera, logró bordear el precipicio económico con éxitos deportivos impresionantes, como los ascensos a LaLiga Santander en el año de Preciado (2008) y, especialmente, de Abelardo (2015).

La rivalidad entre el Sporting y el Oviedo se remonta a 1926, momento en el que se disputaron los primeros duelos entre ambos equipos. Curiosamente en los dos encuentros que se jugaron aquel año el resultado fue el mismo, 2 a 1 y una victoria para cada equipo. Esta competencia llega hasta nuestros días y divide profundamente a la sociedad asturiana en la que cada uno tira para su casa. La rivalidad trasciende las dos ciudades, Gijón y Oviedo expanden sus colores más allá de sus límites. En cualquier bar, restaurante o cafetería del Principado se puede encontrar un escudo de uno u otro equipo, de ambos si el hostelero no quiere enfadar a la mitad de su clientela. En las escuelas los más pequeños lucen con orgullo los colores de sus equipos.

Por la izquierda, Montes, Elosegui, Quiros y Eraña, en el Estadio Carlos Tartiere - Foto: Luisma Murias

Son casi cien años de rivalidad en los que ha dado tiempo a que todo sea distinto a cuando empezó. “Han cambiado hasta las aficiones, antes apenas había niños y mujeres en las gradas”, cuenta José Luis Quirós, ex jugador del Oviedo durante la década de los 60. También ha cambiado el juego y con él los resultados. Precisamente Quirós fue protagonista de una de los derbis con más goles de la historia, 5-4 ganó el Sporting al Oviedo en El Molinón hace ahora 52 años. Miguel Montes fue el autor de uno de los goles de aquel encuentro y ahora, más de cinco décadas después, se lamenta, “me gustaría ver a los dos equipos en LaLiga Santander, pero o se dan prisa o me parece a mí que no tendré esa suerte”. Montes fue entrenador del Sporting en los noventa y consiguió una permanencia en la máxima categoría para los rojiblancos cuando parecían ya destinado hacia LaLiga 1|2|3.

Por la izquierda, Montes, Elosegui, Quiros y Eraña, en el Estadio Carlos Tartiere - Foto: Luisma Murias

En datos globales el Oviedo gana al Sporting en cuanto a victorias. Son 47 las veces en las que los “carbayones” se impusieron a los rojiblancos, mientras que los de la rivera de El Piles lograron vencer en 34 ocasiones. En otros 26 partidos el resultado terminó en empate. Los datos son más benévolos para el conjunto rojiblanco en LaLiga 1|2|3 con un 50% de victorias sobre los azules. Lo cierto es que Sporting y Oviedo han coincidido 20 temporadas en la máxima categoría y 18 en la división de plata. La mayor diferencia entre ambos equipos se produjo en la temporada 78/79 cuando los de Gijón brindaron un subcampeonato de LaLiga Santander, a su afición y los oviedistas estaban en Segunda B.

También en las aulas puede verse la pasión por el derbi asturiano.
En el colegio Sagrada Familia de El Entrego, una localidad cercana a Gijón y a Oviedo, los escolares juegan en el recreo y defienden a su equipo ante sus rivales. “Tengo amigos del Sporting, jugamos todos juntos, no tenemos ningún problema”, dice Patricia Pinteño, de 10 años y oviedista acérrima. Unos cursos por delante se encuentra Iker Martínez quien además juega en el cadete del Sporting. El hincha del conjunto rojiblanco espera que su equipo gane “y si no lo hace seguiremos apoyándole hasta el final”. El año pasado el Oviedo logró empatar en El Molinón y vencer en el Tartiere, arañó 4 puntos al Sporting que le hubieran servido a los rojiblancos para entrar en ascenso directo.

El derbi dejará el Principado paralizado durante dos horas. Asturias estará pendiente de sus equipos, el empate no le vale a ninguno y la victoria se antoja esencial para levantar el ánimo de las dos hinchadas, de los dos equipos y de las dos ciudades. De media Asturias. Pero de forma muy entrañable, este partido es muy especial para Miguel Ángel Fanjul y Luis Álvarez, los socios más antiguos del Sporting y Oviedo. El marcador es inescrutable. Su amistad, eterna.