Los protectores del cielo

¿Saben quién es, en LaLiga, el más rápido en un campo de fútbol? Este es el ranking: en tercera posición Luis Advíncula, lateral derecho del Rayo Vallecano de Madrid (36.15 kilómetros por hora); en segunda posición Gareth Bale (36.90 kilómetros por hora), delantero del Real Madrid; y en primera posición el Águila de Harris (270-320 kilómetros por hora).

Que, ¿quién es el Águila de Harris? Además de los veintidós jugadores del campo, entrenadores, directores técnicos, de mantenimiento, taquilleros, utilleros, tablilleros, directivos o aficionados, algunos de nuestros estadios tanto de LaLiga Santander como de LaLiga 1|2|3 se mantienen sanos y limpios gracias a águilas, búhos o halcones. Concretamente el Águila de Harris, proveniente de los desiertos de Centroamérica, es una de las especies más usadas a tal fin. El divulgador Félix Rodríguez de la Fuente definió al cetrero -amaestrador de aves rapaces- como "un hombre de espíritu sensible, de conocimientos naturales profundos y de espíritu proteccionista sumamente arraigado”.

Uno de estos hombres sensibles es Salva Chabrera Mesado, quien lleva 25 años trabajando en ello y 19 vinculado al Villarreal CF, equipo que milita en LaLiga Santander. En su casa siempre hubo palomas y le fascinaba cómo los halcones marcaban el territorio. A Salva también le emocionaban, como no, los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente cuando, águila en mano, conseguía remover sensaciones, sentimientos y entusiasmos al observar la majestuosidad de aquella ave elevando por los cielos una hermosísima cabra. “El Estadio de la Cerámica tenía problemas con las palomas y las tórtolas por varios motivos: porque son como Atila, que por donde pasan no vuelve a crecer la hierba, se comen la simiente del campo y sobre todo… porque las palomas son muy sucias y dejaban el estadio y sus alrededores como un estercolero. Desde hace años, esto ya no ocurre”.

Y es que Salva se recrea en un arte que ya se practicaba en China y Japón hace 10.000 años, lo ejercitaba Gengis Khan en Mongolia; en Europa se cultivó durante toda la Edad Media y en pleno siglo XXI tiene gran utilidad tanto en estadios de fútbol como en aeropuertos o en la caza deportiva.

El águila macho Groguet del Villarreal CF

Los clubes, tanto de LaLiga Santander como los de LaLiga 1|2|3, así como otros estadios más modestos, tienen claro que los ahorros económicos en el mantenimiento de sus instalaciones son patentes cuando se usan halcones, águilas y búhos para evitar calvas en la hierba de los estadios, así como situaciones insalubres para los aficionados que acuden a animar a sus equipos. Salva se ocupa de dos águilas y un búho, a los que cuida con esmero. “El águila macho se llama Groguet (que es como se llaman los aficionados del Villarreal CF – y que significa amarillo en valenciano -). Groguet pesa 600 gramos y es muy rápido haciendo vuelos rasantes. Luego está la hembra: Moby-Dick, que pesa un kilo y cien gramos. Es casi el doble de grande que el macho, como ocurre con todas las aves rapaces. Ellas son más corpulentas porque tienen que despedazar a las presas”.

Salva Chabrera y su búho nival Paz

Salva ha creado un entorno hostil para las palomas. Sus águilas no las cazan sino que las espantan y por ello ni se acercan al estadio. Las palomas son más rápidas, pero saben que el águila es un terrible depredador. Su función es meramente disuasoria. Groguet y Moby-Dick no están solos en el Estadio de la Cerámica. Ambas maravillas conviven junto a Paz, un búho nival hembra, “igualita a la lechuza de Harry Potter” – apunta Salva. Si bien las águilas hacen vuelos rasantes, el búho recorre el espacio aéreo de las gradas para evitar que las palomas busquen refugios techados, duerman a buena temperatura, tengan comederos y abrevaderos y, en definitiva, se encuentren a gusto. “Las palomas defecan cada veinte minutos porque tienen un metabolismo muy rápido. ¿Imaginas miles de palomas haciendo lo mismo día y noche dentro del recinto donde luego se acerca la afición?”.

Y es que las ventajas de trabajar la cetrería en el estadio son manifiestas. Se trata de un beneficio sanitario y de un enorme ahorro económico. Limpiar las excreciones columbinas a diario implica mucho personal, muchas máquinas de lavado a presión y un alto consumo energético.

Salva mantiene una estrecha relación con el Villarreal CF, no en vano, su hijo Dani ha sido alevín con 9 años, entrenador de porteros y ahora trabaja en el Al-Nassr, club que de primera división en Arabia Saudita. ¿Le gusta a Dani la cetrería? “Ahora está lejos, pero le encantaba tratar con Groguet, Moby-Dick y Paz”.

Dani con el águila macho Groguet

Son muchos los clubes que conocen las ventajas de trabajar la volatería. Otro de ellos es la Unión Deportiva Las Palmas, en LaLiga 1|2|3, cuyo estadio, el Estadio de Gran Canaria, dispone de un aforo por encima de los 32.000 espectadores. Los canarios apuestan por la cinegética y por Braulio Perdomo, hombre sensible, fontanero y entrenador de halcones durante el día; y entrenador de niños en futbol sala vespertino. Para Braulio, la cetrería comenzó como un hobby: “Lo vi en el Parque de Las Águilas, al sur de Tenerife, y me encantó. Ahora es mi pasión”.

Braulio con su águila Ico

Braulio entrena a tres preciosos especímenes: dos águilas hembras y un halcón macho. “El halcón se llama Kabul, como la capital de Afganistán, y tiene once años”. Las águilas se llaman Birra e Ico, como la princesa lanzaroteña, hija del español Martín Ruiz de Avendaño y de Fayna, la sublime esposa de Zonzamas, rey del lugar. Ico lleva doce años con Braulio y lo ha entrenado desde que era un aguilucho; y Birra lleva seis, pero la compró adiestrada. El cetrero del estadio canario aborda el entrenamiento de sus aves de una manera diferente a Salva. “Si una de mis águilas ve una paloma por el estadio sólo tiene una motivación: comérsela. Y la diferencia con el halcón es que éste, hace vuelos de persuasión”.

Ico, una de las águilas la Unión Deportiva Las Palmas

Para Braulio, quien también tiene un crío de diez años al que le encantan las rapaces, el ahorro en limpieza para el club es muy evidente. El excremento de la paloma es realmente corrosivo y si lo dejas sin limpiar deja no sólo una marca, sino incluso una posible rotura sobre superficies metálicas debido al ácido de las sustancias que desprenden.

Kabul, el halcón macho de la Unión Deportiva Las Palmas

A cambio, las aves necesitan de cuidados y cariños. "Una vez Kabul se asustó al escuchar un estruendo dentro del estadio y terminó en la azotea de un edificio. Lo pude localizar gracias a un aparato telemétrico, un gps que me indicó su posición… ¿Y sabes a quién le encantaban estos animales? Pues a Quique Setién, que estuvo aquí de entrenador cuando la UD Las Palmas jugaba en LaLiga Santander".

Ya ven, en los estadios españoles la presencia de Bale o Advíncula es fundamental para sus equipos. Pero todavía hay quien les gana… al menos en velocidad.