12 de septiembre de 2018
12.09.2018
Entrevista | Jesús Miguel Torres Jorge

"Los videojuegos están ahí y tenemos la oportunidad de educar en su uso"

"Comer bien y tener una actividad física regular son hábitos que deberíamos tener durante toda la vida, independientemente de si jugamos o no a los videojuegos" señaló el director del Máster Universitario en Desarrollo de Videjuegos

12.09.2018 | 00:35
Jesús Miguel Torres Jorge, en un aula de Informática de la ULL.

Jesús Miguel Torres Jorge (Santa Cruz de Tenerife, 1977) es un apasionado de la informática y la docencia. Vinculado a la enseñanza desde finales de 2004, este ingeniero en Electrónica dirigirá el Máster Universitario en Desarrollo de Videjuegos, autorizado por el Gobierno el pasado lunes, que la Universidad de La Laguna comenzará a ofertar a partir de 2019. A su juicio, la escuela no puede dar la espalda al fenómeno de los videojuegos y debe adaptarse a los nuevos tiempos para no quedarse atrás en un mundo cada vez más informatizado. "Los videojuegos están ahí y tenemos la oportunidad de educar en su uso responsable", sentencia.

¿Cómo llega un joven ingeniero en Electrónica a dirigir un máster de desarrollo de videojuegos en la Universidad de La Laguna?

Mi relación con la Universidad comenzó hace ya algunos años a través de proyectos de investigación. En concreto, tuvimos un proyecto que dio lugar a una patente. Un sistema de localización para robots destinado al trabajo en invernaderos que permitiese recolectar frutas y verduras. Posteriormente, obtuve una plaza como docente. Mientras, he seguido investigando en campos relacionados con la informática y las nuevas tecnologías. En la Universidad una cosa es lo que enseñas y otra lo que investigas. Y hace como seis años empecé a estudiar asignaturas relacionadas con los gráficos y la realidad virtual. También tengo bastante contacto con empresas y asociaciones relacionadas con el sector del 'gaming'. En la Universidad se sabía que había demanda por parte de los estudiantes e interés de las instituciones y las empresas de este campo, y desde el rectorado me plantearon la posibilidad de montar algún título relacionado con los videojuegos. Naturalmente, dije que sí. Es una forma de complementar el actual máster de informática, que además, al ser oficial, tiene un valor añadido muy interesante y es un indicador de calidad.

¿Quién impartirá este máster?

Hemos creado un cuerpo docente de gente que está muy implicada con este proyecto. Este cuerpo docente lo complementaremos con seminarios de personas relacionadas con empresas que le den esa perspectiva empresarial. Además, vamos a impulsar que los estudiantes hagan los Trabajos Fin de Máster en empresas. Hay que tener en cuenta que este máster está dirigido al desarrollo de videojuegos, es decir, es para gente que sabe programar. Los recursos artísticos van a ser comprados, porque nuestro departamento es el informático, y habrá una pequeña parte dedicada a producción y diseño de mecánica de juegos, de manera que los alumnos también podrán conocer el trabajo multidisciplinar que se hace en el estudio.

¿Cómo está la industria de videojuegos en Canarias?

Se están creando pequeños estudios y se están haciendo juegos. De momento, no hay tantos, pero sí muchas iniciativas encaminadas a crear proyectos consolidados. Hay bastante movimiento, pero todavía no se puede hablar de una industria en sí. También hay que tener en cuenta que hay empresas de animación que se están implantando en Canarias y que después intentan sacar productos de videojuegos vinculados a esas animaciones. En la actualidad es muy difícil para las empresas que vienen de fuera encontrar desarrolladores aquí en Canarias. Este máster nace para atender esa necesidad. Se trata de añadir un título oficial más a lo que ya hay que contribuya a que haya más moviemiento en el sector. De momento, el volumen es todavía pequeño pero está creciendo rápidamente.

¿Cuál es la receta de un buen videojuego?

La clave está en la mecánica del videojuego, es decir, en lo que uno debe hacer en el videojuego para avanzar en el mismo. En un juego, además, se suelen dar varias mecánicas que nada tienen que ver con la principal pero que sirven para mantenerte ocupado. No importa tanto la calidad de los gráficos si las mecánicas, que son las que enganchan al jugador, son las adecuadas. También hay juegos que no tienen tanta jugabilidad pero están más orientados a historias interactivas, en las que lo que más peso tiene es la necesidad de saber qué va a ocurrir con el personaje. Normalmente, hay que buscar un equilibrio. El juego no puede ser excesivamente difícil porque desanima al jugador, ni demasiado fácil porque no tiene atractivo. Hay que buscar un punto intermedio en el que el jugador debe esforzarse por hacer lo que el juego exige pero que no resulte ni aburrido ni excesivamente difícil de alcanzar. Hay que probar mucho para encontrar las mecánicas adecuadas para que el juego sea atractivo.

¿Para cuando un videojuego sobre lucha canaria?

Tendría que asegurarme, pero creo que ya existe un videojuego educativo relacionado con la lucha canaria [risas]. Hay muchas iniciativas para la utilización de los videojuegos con fines educativos y desde la Universidad estamos trabajando también en ese sentido porque hay mucho material curricular de Canarias que se puede presentar de esta forma.

Ya que habla de los fines educativos de los videojuegos, ¿deben estar presentes los videjuegos en las aulas?

Hay dos formas de que los videojuegos entren en las aulas. La primera es como herramienta educativa curricular, con videojuegos que permiten a los estudiantes aprender cosas. Este tipo de videojuegos son un recurso tecnológico más, ampliamente utilizado, que no presenta ninguna duda porque es un añadido interesante que siempre está bien. Después están los eSports, que últimamente han generado alguna polémica ya que la intención es introducirlos como actividad extraescolar. Atendiendo a lo que ya se hace otros países, lo cierto es que cuantas más actividades extraescolares se ofrezcan a los estudiantes y más diversas sean estás actividades, mejor. Seguramente habrá muchos estudiantes a los que les guste practicar algún deporte como actividad extraescolar, pero también es cierto que habrá otro muchos estudiantes a los que esto no les atraiga. De lo que se trata es de organizar actividades extraescolares que atraigan a esos estudiantes para que permanezcan en el colegio, se impliquen en sus actividades, trabajen con otros compañeros, socialicen... y los eSports sí que sirven para eso porque los estudiantes, en lugar de irse a casa a jugar, probablemente con videojuegos, se quedarán en el colegio a jugar con otros compañeros, con los que van a compartir un proyecto común. En ese sentido sí que es positivo. Además, hay que tener en cuenta que el término 'eSports' implica también cumplir unas reglas y llevar una determinada disciplina, valores que hay que tener en cuenta. Estudiantes que de otra forma se irían a casa y no tendrían más relación con el colegio, podrían quedarse unas horas más y comprometerse con un proyecto. Y por otra parte, sería interesante también la participación de las familias en este proyecto para evitar algunas situaciones no deseables, como el sedentarismo. Aunque pienso que comer bien y tener una actividad física regular son hábitos que deberíamos adquirir desde pequeños para tenerlos siempre, independientemente de si jugamos o no a videojuegos.

Interpreto por sus palabras que la sociedad no puede dar la espalda a esta realidad.

Nadie ha educado a la generaciones actuales en el uso de internet y las nuevas tecnologías. Simplemente fueron llegando y todos, más o menos, nos hemos adaptado a ellas, pero sin ninguna educación previa. Los videojuegos están ahí y en este caso sí que tenemos la oportunidad de educar en su uso responsable, además de aprovecharlos para enseñar cosas a los estudiantes. Al mismo tiempo, nos enfrentamos al debate sobre si los eSports deben considerarse o no un deporte y ser catalogados como tal de manera formal.

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