17 de marzo de 2019
17.03.2019
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Nano aleja el abismo

El isleño se reconcilia con el gol tras varios meses de sequía y evita en Alcorcón una nueva catástrofe. El Tenerife hizo méritos para el empate, que le distancia seis puntos de los puestos de emergencia

17.03.2019 | 01:22
Los goles del Alcorcón - Tenerife (1-1)
Nano aleja el abismo

El Tenerife caminaba ayer hacia el abismo cuando un gol de Nano, providencial al rescate de su equipo, evitó un nuevo fiasco y salvó posiblemente el cese de José Luis Oltra, que se la jugaba. Su crédito sigue bajo mínimos, pero el desenlace de la contienda ha de valer para que gane tiempo. Al menos, una jornada más.

Ayer, su equipo fue incapaz de imponerse al Alcorcón -la revelación del campeonato en la primera vuelta, ahora venido a menos- y así prolongó su sequía de victorias. La última data del 20 de enero; a domicilio, el representativo no gana desde hace once meses. Aún así, fue meritorio su esfuerzo hasta restañar un empate que le vale para ampliar a seis la distancia con los puestos de emergencia. La mejor noticia de la jornada no se produjo en Santo Domingo, sino antes en Albacete, donde un gol sobre la bocina hundió al Extremadura y le mantiene a raya.

A estas alturas ya nadie discute que el problema del Tenerife es el propio Tenerife. Ayer ante el Alcorcón reprodujo algunos de los problemas que le acompañan desde que comenzó la temporada, tales como su dificultad proverbial para hallar el gol o sobreponerse a las noticias adversas. Lo bueno fue que compitió por largo rato e incluso puso en apuros a su oponente, que las pasó canutas antes y después de anotar. De hecho, el cuadro insular le arrebató el cuero y aunó méritos para llevarse el empate, que trabajó hasta la extenuación. No fue la del Tenerife una actuación brillante ni para enmarcar. Pero el trabajo colectivo y la fuerza de voluntad bien valen este punto que sabe a alivio.

Obligado a dar una vuelta de tuerca al once que hizo aguas frente al Numancia, Oltra introdujo cambios atrás y arriba. En defensa se produjo el esperado regreso de Jorge Sáenz para acompañar a Alberto, que aún está lejos del que fue. Delante, la apuesta fue por Montañés, que ocupó su sitio natural (el costado zurdo) y relegó al banquillo a Coniglio, que purgó sus últimas actuaciones grises con la suplencia.

El partido empezó con señales preocupantes para el Tenerife. Una mala salida pudo costarle un disgusto que evitó Dani en el tiro a bocarrajo de Juan Muñoz a los 29 segundos de ponerse en juego el esférico. Luego, el conjunto blanquiazul se puso las pilas y se fajó por el balón ante su oponente. Poco a poco le fue ganando terreno y fue frecuentando las inmediaciones de Lizoaín, ayer portero titular en la revolución de Parralo, que lo cambió casi todo en las filas locales.

Le sucedió al Tenerife lo que otras veces. Justamente cuando mejor jugaba se condenó a sí mismo por un patinazo inexplicable. Esta vez de Alberto, que pagó a precio de oro una desafortunada acción en la que tocó el balón con la mano. Absurdo e innecesario, el penalti transformado por Burgos puso al conjunto anfitrión ahí donde quería: por delante en el marcador (1-0) y con el Tenerife obligado a reinventarse.

Como en Cádiz y en otros tantos escenarios, al representativo le costó un mundo recuperar el pulso al partido, desapareció por momentos y pudo caer a la lona si no lo evita Dani, que lleva dos partidos próximo a su mejor nivel.

Las tornas cambiaron en la reanudación. Era imprescindible la reacción blanquiazul, de la que ya se vieron algunas señales al inicio de la segunda mitad. Oltra arriesgó -no le quedaba otra- y decidió jugar con dos arietes: Coniglio y Nano. Éste último le iba a salvar el pellejo cuando el Tenerife empezaba a bajar peldaños en su rendimiento y la amenaza de una nueva derrota tomaba cuerpo en Santo Domingo. Una buena acción ofensiva en la que participan primero Jorge y luego el tacuense le valió al delantero para igualar. Sus lágrimas al acabar el partido revelan su largo sufrimiento hasta reencontarse con el gol,que es su vida. El empate (es el tercero consecutivo) no disipa los debates ni arregla los números de un equipo que se sostiene a trancas y a barrancas. Pero vale para respirar. Y Oltra sigue, se supone. Aunque nada es seguro en este Tenerife de locos.

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