15 de marzo de 2019
15.03.2019

La remontada de la intensidad

El Iberostar basó su triunfo del miércoles en más rotaciones de las habituales, 44, para que su agresividad defensiva nunca bajara. Nadie estuvo más de ocho minutos seguidos en pista

15.03.2019 | 02:14
La remontada de la intensidad

A cuartos con el rodillo. El Iberostar Tenerife basó el miércoles buena parte de su clasificación para los cuartos de final en un ritmo de partido endiablado. En una intensidad sobresaliente en el plano defensivo, que acogotó al Promitheas Patras, especialmente en los dos primeros cuartos. Una sensación que quedó puesta de manifiesto desde el salto inicial y que, en lugar de bajar con el paso de los minutos, se mantuvo relativamente sostenida cuando los de Vidorreta ya habían amasado una renta que rondaba la veintena.

Varios fueron los aspectos que, desde el arranque, permitieron a los canaristas poner contra las cuerdas a su oponente, que acabaría el partido con un 28% de acierto en tiros de campo (14/50). Por un lado, la presencia como pívot de Sebas Saiz, mucho más móvil y agresivo que Iverson para hacer ayudas defensivas lejos del aro. Ahí el madrileño resultó clave, robando tres balones y entorpeciendo la circulación de varios más. Es precisamente el internacional español el mejor exponente de un planteamiento de partido, el expuesto por Vidorreta, que contó con toda la rotación canarista, hasta el punto de que los 11 profesionales anotaron al menos una canasta en juego.

Y la aportación colectiva fue la que hizo posible ese ritmo, por momentos demoniaco, de los laguneros. Máxima intensidad en la que se hacía obligada una continua rotación de piezas. Así, en menos de seis minutos y medio el técnico canarista ya había cambiado a todo su quinteto, cuando lo habitual es que no sea hasta prácticamente el final del primer acto o incluso el inicio del segundo cuando Vidorreta reemplace a los cinco que salen de inicio. En total, el Iberostar hizo el miércoles 44 sustituciones, una cifra más elevada de lo habitual. Como ejemplo, contra el Gran Canaria, y en busca de dar con la tecla para que su equipo remontara un mal arranque, hubo 36 variaciones respecto al quinteto inicial. En Zaragoza (hasta la prórroga), y en un final apretado que obligó a múltiples rotaciones en los segundos decisivos, las variantes fueron solo 31.

Dentro de esa constante rotación también tuvo que medir el cuerpo técnico canarista cómo evitar la fatiga. Así, el jugador que más tiempo seguido estuvo sobre la pista (si se tiene en cuenta el intermedio como un momento de descanso) fue Nico Brussino, que completó sobre la cancha los siete minutos y 42 segundos iniciales del tercer cuarto. Le siguieron Staiger, con 6:36", y Abromaitis, con 5:59". Solo así, con esta continua alternancia entre pista y banquillo, se puede explicar el despliegue físico contra el Promitheas. La incógnita ahora es si los canaristas lo pagarán el domingo contra el Baskonia.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
anteriorsiguiente