14 de marzo de 2019
14.03.2019
Baloncesto
Iberostar Tenerife 7957 Promitheas Patras

A cuartos, a dentelladas

El Iberostar remonta su cruce ante el Promitheas en un partido donde 'mordió' desde el salto inicial (42-20, 18') para aguantar luego la asfixiante presión de los helenos, que llegaron a estar a cinco (68-51)

14.03.2019 | 02:06
A cuartos, a dentelladas

Mordiendo. Solo así se podía hacer posible la remontada del Iberostar Tenerife ante el Promitheas. Recuperar el mejor tono defensivo, de principio a fin, sin apenas altibajos. Y eso hizo ayer el cuadro lagunero, que salió a comerse el mundo desde el salto inicial. Totalmente entregado detrás, dejándose la vida en cada balón, con las revoluciones necesarias delante, y con una aportación coral (anotaron los 11 profesionales) el cuadro tinerfeño fue enjugando paso a paso su desventaja. Quizá demasiado pronto (27-14 al final del primer cuarto y 44-23 al descanso). Tal vez vaciándose físicamente en exceso, con el riesgo que eso entrañaba para la segunda mitad.

Y lo cierto es que al conjunto tinerfeño, pese a llegar a tener una renta de 25 puntos (+13 en el global) con el 53-28 (25'), le costó mantener (lógicamente) con el paso de los minutos su arrojo inicial, mientras que delante a los aurinegros les costó horrores salir de la presión griega y encontrar vías de anotación. Los helenos llegaron a ponerse a 17 ya en el último cuarto ( 68-51), pero a los canaristas no les tembló el pulso y superieron cerrar el cruce a su favor.

Como si la vida la fuera en ello (que en cierta medida era así), el Iberostar salió a morder desde la primera jugada. La intensidad defensiva del ataque inicial griego o la virulencia con la que Abromaitis arrebató el balón a un rival tras un rebote defensivo, fueron las señas de ello. Los de Vidorreta se habían grabado a fuego la necesidad de defender con todo para darle la vuelta a la eliminatoria. Actividad superlativa atrás que, sin embargo, generaba descompensaciones para que Brown lanzara solo, y también muchos huecos que los helenos aprovecharon yendo con asiduidad al rebote ofensivo (cinco en el primer cuarto) y mantener la igualdad unos minutos (4-4 primero y 13-9 después).

Pero ese ímpetu aurinegro pudo con todo, incluido con la frialdad habitual de un Brussino que se atrevió con un triple (tras un nuevo arrojo defensivo colectivo) sin haber rebote y a finalizar por la izquierda una penetración (11-6). Tal era la intensidad atrás de los laguneros y su empuje ofensivo (que el Promitheas tuvo que frenar con faltas), que en menos de cinco minutos cada equipo ya sumaba cinco faltas. En 6'30" Vidorreta ya había rotado a todo su quinteto. La única manera para prolongar esa intensidad.

Con la mitad del trabajo hecho en menos de un cuarto (15-9), los tinerfeños parecieron entrar en un pequeño bache desde el 4,60 (2/6), pero entre la aportación interior de Iverson y Saiz y los triples de Staiger y Gillet, este último sobre la bocina y tras un nuevo rebote arrebatado de las manos a los helenos, el Iberostar le había dado la vuelta al cruce en 10 minutos (27-14). Y aunque el arranque del segundo acto bajó enormemente las revoluciones de ambos (0-0 en más de dos minutos), la conexión Bassas-Saiz dio otra mordida a la empresa aurinegra (32-16, 14').

Ni el riesgo de verlo hecho todo demasiado pronto, ni algunas malas selecciones, ni tampoco las defensas alternativas del Promitheas, ni incluso alguna que otra presión de los visitantes a toda pista. El Iberostar seguía a los suyo. Como si ya estuviera en trance. Continuas rotaciones y actividad hasta la extenuación en defensa para hacer que los ataques de los griegos fueran una pesadilla, a la vez que entre Abromaitis y Brussino disparaban la diferencia hasta el +22 (42-20), tras un parcial de 8-0 firmado entre ambos, a poco del descanso.

Con la eliminatoria en una situación favorable para el cuadro insular, a los de Vidorreta les costó tomarle el pulso al tercer cuarto. Primero por un exceso de revoluciones y después porque no digirieron del todo un quinteto bajo de los helenos, con Tsairelis como único interior puro. Así, los canaristas sumaron a cuentagotas, como los libres de White tras rebote ofensivo de San Miguel, dos de los nueve puntos de los tinerfeños en más de siete minutos. Suficiente para alcanzar el +25 (53-28), pero a la vez aportación raquítica y hasta peligrosa si no fuera porque los laguneros, con más contundencia que brío respecto al arranque, mantenían cerrado el grifo de su oponente. Tanto, que en casi ocho minutos el Promitheas solo había anotado dos canastas en juego y siete tiros libres (55-34).

Pero los griegos siguieron insistiendo en su presión a toda pista y recuperaron algo de acierto ofensivo. Incluso una antideportiva de Staiger hizo que los de Makis Giatras se metieran de lleno en la eliminatoria con 12 minutos por delante (56-41 para un 113-110 global). Momento más que delicado por lo apretado del marcador y por las sensaciones, ya que los laguneros no estaban sabiendo salir con solvencia de la presión helena. Pero dos libres de Iverson, un triple desde la esquina de Bassas tras el enésimo rebote ofensivo canarista y, sobre todo, una canasta inverosímil de Richotti desde su propia pista para cerrar el cuarto, parecieron alejar cualquier fantasma (64-41) antes del acto final.

Pero como en el inicio del tercer periodo a los canaristas les costó un mundo anotar. Bien defendidos por anticipación sendos balones interiores, el Promitheas se agarró a Rion Brown para no arrojar la toalla. Así, el escolta hizo los ocho primeros de los griegos para generar no poca incertidumbre (66-49 y 68-51) en un Iberostar que en menos de tres minutos ya había entrado en bonus. Petit, con una canasta, un tapón y más tarde un rebote aplacó un tanto el nerviosismo (70-51). San Miguel volvió a elevar la renta por encima de la veintena (72-51).

Saliendo de la presión como podía y jugando largo ya en campo contrario para tratar de que se consumieran todos los segundos posibles, el Iberostar, sin embargo, no era capaz de darle carpetazo al encuentro. El Promitheas volvió a recurrir a un quinteto bajo para dejarse hasta la última gota de sudor y si bien colapsó el ataque isleño, no estuvo acertado desde fuera. Una contra finalizada en alley oop de Richotti para Brussino (74-53) volvió a dar aire a los locales, que pese a su ya manifiesto sufrimiento para pasar de medio campo y su sequía anotadora, supieron mantener a buen recaudo su renta hasta que White con un triple y Abromaitis con un mate a la contra (78-55) le pusieron la rúbrica a la clasificación.

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